Gregorio Bautista: un camino entre resistencia y resiliencia
El escritor Mario Mendoza, junto a Felipe Bautista, presidente de Thomas Greg & Sons, evocó la vida y el legado del fundador de la compañía.Don Gregorio logró darle un giro a su vida gracias a la educación y al conocimiento adquirido en el oficio de la encuadernación y de curiosear entre cada libro que llegaba a sus manos.
Hoy, su legado es el cimiento de una alianza con la Universidad de los Andes que abre nuevas oportunidades de acceso a educación en Colombia. Y es justo en esta institución en donde su visión y generosidad se han materializado a raíz de sus invaluables aportes a programas de becas como Quiero Estudiar, el fondo endowment QE y Vamos Pa' lante, para que muchos jóvenes reciban educación transformadora, como la que marcó su vida.
La historia de don Gregorio Bautista, fundador de Thomas Greg & Sons, tuvo un biógrafo de lujo: Mario Mendoza, quien, tras una entrevista con el propio don Gregorio, fue contactado por Felipe Bautista, su hijo y actual presidente de la compañía. Era una historia que sus otros hijos, Camilo, Fernando y Patricia, querían conservar, y qué mejor que ponerla en manos de uno de los escritores colombianos más exitosos.
Mendoza escuchó por varios meses a don Gregorio y encontró en él “un personaje que yo venía buscando en mis propios libros”, dice el escritor bogotano cuyo trabajo gira en torno a temas de violencia urbana, marginalidad y psicología. Para recordar algunas de esas historias, la familia y los amigos de don Gregorio se reunieron en Los Andes para rendirle homenaje y escuchar algunos pasajes que lo llevaron a dar un salto tan grande en un país como Colombia.
En palabras de la rectora Raquel Bernal, dando apertura al conversatorio, “La vida y trayectoria de don Gregorio Bautista nos recuerda que los grandes proyectos no solo se construyen con visión estratégica, sino con disciplina, coherencia con nuestro propósito de vida y una profunda capacidad de adaptación frente a los desafíos del tiempo”.
Felipe Bautista, presidente de Thomas Greg & Sons
Educación para combatir la pobreza
Para Felipe Bautista, la vida de su padre en sus primeros años fue una lucha constante contra la pobreza. Su madre llegó a Bogotá huyendo de la violencia durante la Guerra de los Mil Días, y en la capital el niño Gregorio vendía empanadas puerta a puerta.
Y pronto llegó la posibilidad de estudiar. Aunque no tenían los medios, doña Carmen, la madre, consiguió una beca en el Colegio León XIII. Y en ese colegio, que ofrecía un bachillerato técnico, “había una sección de encuadernación. Don Gregorio se da cuenta rápidamente que él tiene una habilidad, casi un instinto para encuadernar (...) y poco a poco va entendiendo que hay algo, que hay un oficio que lo llama, que él tiene un talento extraño, porque eso implica agujas, pegantes especiales y una relación con el papel que es distinta”, relató Mendoza.
Ese humilde, pero potente conocimiento que adquirió don Gregorio fue la semilla de lo que es Thomas Greg & Sons. Un camino que no fue lineal, algo que recalcó durante el conversatorio Mendoza: “Hoy tenemos unas generaciones a veces un poco endebles, no un poco frágiles. Creen que el camino debe estar despejado, que el éxito es un camino recto. No, eso no es así, es el fracaso el que educa, es la dureza la que va templando todo el carácter”.
Marío Mendoza, escritor.
“Don Gregorio entiende muy bien que su salvación son los libros. Él es muy curioso: encuaderna, pero lee también; ve los libros y los curiosea. Aprende inglés por su cuenta, siendo un poco autodidacta. Y practica, y lee, y compra folletos, y compra cursos, y compra de todo.” —Mario Mendoza.
Esa curiosidad y disciplina lo llevaron a trabajar en la Biblioteca Nacional, el Banco de la República, a ser director de la Imprenta Nacional y, después, a fundar su empresa Fotolito, que facilitó el contacto con la firma británica Thomas De La Rue en Inglaterra, una alianza con la que comenzó a forjarse Thomas Greg & Sons. Fue un camino con retos superados con perseverancia y resiliencia.
Saltando muros
El periodista William Márquez, moderador del conversatorio Resistencia y resiliencia. La vida del defensa central, Don Gregorio Bautista, recordó lo truncadas que estaban las perspectivas de don Gregorio por la llamada lotería de la cuna: “Su vida estaba encerrada dentro de unas paredes que parecían imposibles de romper. Una era la pobreza, la otra era que las puertas altas estaban clausuradas para él, pero la otra era el abandono paterno”.
Pero todas estas las superó; incluso buscó a su padre para que le hiciera un único favor: servirle de testigo para obtener la fe de bautismo, requisito para acceder a un puesto en el Banco de la República. Esa fue la única herencia que recibió de él, una firma en una notaría. “Cada vez que había un obstáculo, él no se podía quedar frente a este, ve que también tiene la posibilidad de impulsarse sobre el obstáculo. Y saltar para caer más allá. Cada vez que había una barrera sabía que se venía un salto, que había que pararse sobre esta y pasar al otro lado”, relató Mendoza.
Otros encuentros fueron más entrañables, como cuando conoció a su esposa María Teresa Palacio Rudas, la hermana del alcalde Alfonso Palacio Rudas y secretaria de Luis Ángel Arango, gerente del Banco de la República. Felipe Bautista recuerda la situación y Mendoza llama la atención sobre los nombres de los lugares, tan simbólicos, de este pasaje de la vida de don Gregorio:
“El doctor Luis Ángel Arango había decidido montar la imprenta de billetes y a técnicos de los talleres gráficos los entrenaron en diferentes oficios. A él lo envían (don Gregorio) a que fuera de Siberia al Olimpo y allá está la señorita María Teresa Palacio, que era la secretaria del doctor Luis Ángel Arango, y entre don Gregorio y doña María Teresa, por las cuestiones de unas rifas en Navidad, establecieron una pequeña relación” – Felipe Bautista.
De esa relación nacieron también Camilo, Fernando y Patricia, quienes tomarían la posta del padre años después. Como dice Felipe, el legado de su padre es grande y continúa haciendo historia. Los hermanos estuvieron presentes junto a amigos y estudiantes de la Universidad en el conversatorio que recordó a don Gregorio por medio del relato de Mario Mendoza, testigo de lujo de una vida que es ejemplo de perseverancia y resiliencia.
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