¿Cómo funciona el Senado en Colombia?
Quórum: el juego que simula el trabajo del Senado mediante comisiones, proyectos y votaciones, para enseñar de forma práctica cómo se construyen o se hunden las leyes en Colombia.Un tablero, dados, cartas y fichas de colores que representan a los senadores, bastan para recrear, de manera simplificada, cómo se reparte el poder y cómo se tramitan los proyectos de ley en el Senado de la República.
Sí, es posible aprender de política de manera divertida.
Se trata de Quórum: Juega y consigue el poder del Senado, la apuesta de Congreso Visible, en alianza con Saurojuegos. “Este juego busca que cualquier persona entienda, de forma sencilla y práctica, cómo funciona el Senado: cómo se distribuye el poder en las comisiones, cómo se negocia y qué camino recorre un proyecto hasta convertirse en ley”, señala Laura Wills, vicedecana de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes.
Primero se reparten tarjetas a cada jugador con los objetivos del partido político que representan y, a la vez, las fichas de los senadores. Con esa información, deben tomar una primera decisión estratégica: ubicar sus fichas en las siete comisiones constitucionales del Senado. La regla básica es asegurar, por lo menos, un senador en cada comisión y distribuir los excedentes en aquellas que quieran priorizar. La Comisión Primera, por ejemplo, concentra reformas constitucionales y temas de derechos; la Segunda, asuntos de defensa y política internacional; la Tercera, economía e impuestos; y así sucesivamente hasta la Séptima, donde se tramitan proyectos relacionados con trabajo, salud y vivienda.
Con las comisiones conformadas, el juego entra en “modo legislativo”. En cada ronda se revela una carta de evento, un hecho externo que simula la presión de la coyuntura y empuja temas a la agenda. Ese evento activa un proyecto específico que debe jugarse y, en algunos casos, ofrece incentivos adicionales en puntos si la iniciativa logra avanzar.
Luego llega el momento de escoger qué batallas dar. Sobre la mesa aparecen cartas con proyectos de ley reales que alguna vez pasaron o intentaron pasar por el Congreso. Cada jugador toma una y define su apuesta, según sus objetivos: impulsarla hasta verla avanzar o tratar de hundirla antes de que gane tracción. Con el proyecto elegido, empieza el trámite. La iniciativa se “radica” en la comisión que le corresponde y quien la asume se convierte en ponente: tiene apenas unos minutos para vender la idea, explicar sus razones y, sobre todo, hacer lo más difícil del juego (y del Congreso): armar una mayoría.
“Vemos los juegos como herramientas de aprendizaje: ponemos a las personas en el lugar de los actores políticos. En Quórum, por ejemplo, los jugadores asumen el rol de directores de partidos”.
José Miguel Jaimes Prada, socio fundador de Saurojuegos.
La fase siguiente es la más parecida a la vida real del Congreso: la negociación. Durante unos minutos, los partidos pueden pactar apoyos, intercambiar votos o coordinar estrategias entre comisiones. En ese punto entran en juego las cartas transaccionales, que abren la puerta a acuerdos políticos y recompensas, pero también a costos reputacionales dentro de la partida. En paralelo, el Estatuto de la Oposición define quién actúa como bancada de gobierno, quién se declara independiente y quién asume la oposición, con herramientas distintas para influir en el trámite.
Concluida la negociación, se pasa a votación. Primero se vota en comisión y los proyectos que obtengan mayoría simple avanzan a plenaria. Allí se repite la votación con una bancada más amplia y, si el proyecto vuelve a ganar, se considera aprobado como “ley” dentro del juego y otorga puntos adicionales. La acumulación de puntos depende de lo que indique cada carta, de los bonos activados por los eventos y del cumplimiento de objetivos particulares de cada partido. Al final, gana el jugador que logre sumar más puntos de poder político, no solo por sacar adelante iniciativas, también debe mantener coherencia con su estrategia, leer la coyuntura y saber cuándo negociar, cuándo ceder y cuándo bloquear.
"Se espera que Quórum: Juega y consigue el poder del Senado llegue a colegios y bibliotecas, y pueda circular entre diversos públicos, como parte de la apuesta pedagógica por acercar la política a la ciudadanía y fortalecer una participación más informada”, señala Laura Wills.