¿Cómo cuidar la democracia? Educación y elecciones 2026 en Colombia
En un conversatorio, rectores de cuatro universidades advirtieron que fortalecer la deliberación informada será clave rumbo a 2026.Este 2026, en Colombia se vive una efervescente contienda electoral en la que se cruzan dos percepciones que marcan el clima democrático del país. Por un lado, la preocupación: amplios sectores ciudadanos sienten que el sistema se deteriora en medio de desinformación, desigualdad y desconfianza institucional. Por otro, una convicción persistente: el voto sigue siendo visto como una herramienta capaz de producir cambios.
Esa coexistencia entre crítica y confianza define el punto de partida del debate sobre cómo cuidar y fortalecer la democracia.
En ese escenario, rectores de distintas universidades del país se reunieron en el evento Ágora #UniandesDeCaraAlPaís para poner sobre la mesa el papel de la educación superior en su fortalecimiento.
El punto de partida del diálogo fue la evidencia del estudio nacional Cuidar la democracia, liderado por once universidades y organizaciones sociales. El hallazgo es especialmente relevante en 2026: 62 % de los encuestados percibe que el sistema se está debilitando, mientras 92 % cree que su voto hace la diferencia.
El conversatorio entre Raquel Bernal, rectora de la Universidad de los Andes; Ana Isabel Gómez, rectora de la Universidad del Rosario; Rolando Roncancio, rector de la Universidad de la Sabana; y Franz Henzel, vicerrector académico de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, puso en evidencia que el pluralismo académico e institucional es una base para elevar la calidad del debate público en un año electoral.
“Las personas sí creen que la democracia está muy frágil… están un poco frustrados, sobre todo porque no les está cumpliendo. Los ciudadanos están esperando resultados concretos a sus dolores, a sus necesidades y no estamos concretando esa promesa de valor por encima de la ideología”,
dijo Raquel Bernal sobre el análisis de la encuesta.
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Amenazas a la democracia en Colombia: desinformación, corrupción y falta de transparencia
Las razones de la percepción de debilitamiento aparecen con claridad en el diagnóstico del estudio. En cifras, 60 % de los encuestados ve la información falsa como una amenaza seria y 56 % señala la falta de transparencia.
“La amenaza número uno que percibe la gente a la democracia tiene que ver con el valor de la verdad. Entonces, las fake news, en concreto, son lo que consideran el problema número uno”,
indicó Rolando Roncancio.
En el contexto de elecciones, estos indicios adquieren un peso estructural: la confianza en el voto depende de la calidad de la información pública (medios de comunicación, redes sociales, discursos en plazas públicas) y de la percepción de reglas de juego limpias.
El estudio, que indagó a cerca de 1.700 personas, advierte que la discusión democrática no se jugará solo en propuestas, sino en la capacidad del sistema —instituciones, campañas, medios y ciudadanía— de proteger la conversación pública de contenidos engañosos.
El diagnóstico también remite a factores estructurales. Cuando las personas explican el debilitamiento democrático, aparece la percepción de que pierde legitimidad si no reduce brechas sociales. Por eso, más de la mitad afirma que mejores oportunidades de educación y trabajo (56 %) aumentarían su satisfacción con este sistema.
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Elecciones 2026 y universidades: pluralismo, conocimiento y participación
El estudio identifica un consenso ciudadano sobre el vínculo entre educación y democracia. Esta última, funciona mejor en sociedades con mayor educación y con acceso a conocimiento de calidad.
Además, los encuestados consideran que los representantes deberían consultar a universidades, centros de estudio y demás organizaciones de conocimiento a la hora de diseñar soluciones a los problemas públicos.
En estos espacios es donde, según el 40 % de los encuestados, se aprende y se conversa sobre la vida democrática, lo que los convierte en actores fundamentales para su cuidado. De igual forma, el 73 % considera que en una sociedad más educada —con mayor cobertura y mejor calidad en educación básica, media y superior— el sistema funcionaría mejor.
En el conversatorio realizado en Los Andes, los rectores coincidieron en que ese rol del conocimiento exige fortalecer la deliberación informada y el pluralismo institucional en el debate electoral.
“La democracia se alimenta de elementos que se construyen dentro de la universidad: el poder evaluar la calidad de la información, si hay un sesgo; la posibilidad de deliberación sin que me silencien; la opción del pensamiento crítico, de contrastar argumentos. Todo eso —los elementos fundamentales— están en la academia”,
afirmó Isabel Gómez, rectora de la Universidad del Rosario.
También, Cuidar la democracia plantea que se requiere un cambio cultural: pasar de un modelo de ‘espectadores insatisfechos’ a uno de ‘ciudadanos con agencia’. En términos de elecciones legislativas, esto implica no solo votar, sino informarse, deliberar y exigir rendición de cuentas.
En la antesala de 2026, la evidencia y el diálogo académico convergen en una misma idea: la democracia se sostiene en las urnas y en la formación de ciudadanos capaces de comprenderla, discutirla y exigirla.
Si el voto expresa la confianza en el sistema, la educación construye las condiciones para que tenga fundamento. En ese cruce entre aprendizaje, participación y pluralismo se juega el desafío de cuidar una democracia que muchos perciben en tensión, pero que la mayoría aún considera valiosa y transformadora.
Mira la charla completa acá: