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A profundidad
03/03/2026

Los jóvenes no son un meme político

Muchos coinciden en que la política es una profesión desprestigiada. ¿Qué lleva a los jóvenes a tomar esa carrera? ¿Cómo surgen los nuevos líderes?

Rabia, indignación, injusticia y dolor podrían definir la motivación inicial de algunos jóvenes políticos para emprender la carrera política. Por ejemplo, la representante a la Cámara Jennifer Pedraza  recuerda que vivió un momento de apatía y rabia después de una “tusa política”, tras ser defraudada por el candidato que había apoyado. 

 

Pero fue un movimiento estudiantil el que le dio nuevos aires y “mucha vida”, recuerda ella que ahora aspira a una plaza en el Senado: “Me convenció de que si nosotros no disputamos estos espacios van a seguir ganando los mismos clanes de siempre o los mismos investigados por corrupción”. Como vocera del Comité Nacional de Paro de 2019, descubrió que su liderazgo podía hacerla llegar muy lejos. 

 

En ese sentido, en el Foro Jóvenes al Senado realizado en la Universidad de los Andes en el marco de Ágora #UniandesDeCaraAlPaís, se pusieron sobre la mesa esas motivaciones que han impulsado a muchos jóvenes para montarse en la carrera política, pero también de esas barreras que han tenido que superar para llegar a ocupar una curul. 

 

Para Matheo Rincón o Juanita Ariza, fueron circunstancias de la realidad del país las que los impulsaron. Matheo, al ser atacado por autoridades mientras participaba en una obra social, y Juanita, por el recuerdo de sus abuelos como víctimas de la violencia interpartidista en el Tolima. Hoy los dos se postulan al Senado. 

 

Los caminos de llegada son diferentes. La profesora Nathalie Méndez, de la Escuela de Gobierno Alberto Lleras Camargo, ve cuatro vías por las que llegan los jóvenes políticos

 

  • Una trayectoria por diferentes puestos de liderazgo como consejeros locales de juventud o ediles que los llevan al Congreso.

  • Quienes viven un momento específico de la historia, como el movimiento de la séptima papeleta en 1989.

  • Los técnicos, que al tener cargos públicos, quieren dar un salto a uno de elección popular para aportar con su especialidad.

  • Los indignados, quienes quieren hacer algo por un tema concreto. Resolver una injusticia. 

 

Pero llegar a un cargo de elección popular es difícil, no solamente por la dificultad de conseguir los votos, sino porque, incluso cuando ya son electos, sus pares les exigen a los jóvenes más, como si todavía tuvieran que ganarse el puesto. Para estos líderes ya es un compromiso de vida: no son un meme político ni influenciadores pasajeros en las redes sociales. 

 

 

Moverse entre partidos políticos y caciques

 

Para el Foro Jóvenes al Senado, no fue una tarea sencilla conseguir a los panelistas porque no hay muchos jóvenes con esta aspiración. Aún más, los asistentes al panel no eran legalmente jóvenes, pues en Colombia se considera joven a alguien entre 14 y 28 años

 

Siendo 25 la edad mínima para ser representante a la Cámara y para ser senador 30 años, es difícil encontrar a jóvenes que estén aspirando a estos cargos. Y cuando están aspirando, muchas veces son utilizados para “llenar” listas y aportar votos al umbral, pero sin que los líderes más curtidos tomen en serio sus aspiraciones. Así recuerda sus primeros años en la política John Amaya, quien también está postulado al Senado. 

 

“La política tradicional ve a los jóvenes como 'venga, pongan unos votos para el umbral', pero uno debe tener claro cuál es su objetivo y ahí lo cumplimos y en ese ejercicio seguimos”, dice Amaya. 

 

El representante a la Cámara Duvalier Sánchez cree que los políticos mayores ven su carácter como signos de arrogancia y una personalidad difícil que hay que aplacar. 

 

Los caciques constantemente les indican a los jóvenes cómo se hace la política, como si fueran un ejemplo a seguir. “Nos quieren dar línea de cómo hay que ser congresista, concejal, edil o representante estudiantil –yo no acepto eso–. También hay que tener un tipo de ropa y ejercer el poder de una manera: decir doctor y jefe y unas prácticas que tenemos que cambiar”, dice Sánchez, que ahora aspira al Senado. 

 

La profesora Méndez ve cómo muchos jóvenes optan por hacer parte de movimientos independientes, por la dificultad de acceder a partidos tradicionales a raíz de las maquinarias que manejan y el control de muchos líderes que le piden prebendas a cambio de cualquier apoyo. Méndez comprende estas dinámicas como una de las razones para que haya una proliferación de movimientos ciudadanos y listas por firmas. 

 

Para la aspirante al Senado María Lucía Villalba, hay otro obstáculo adicional: ser mujer. “Hay unas posiciones en las que las mujeres jóvenes tienen que demostrar el doble para que les crean. El doble de experiencia, el doble de formación, el doble de transparencia”. 

 

Por su lado, la representante Jennifer Pedraza recuerda cómo después de ser electa no la dejaban entrar al Congreso, " me pedían siempre el carné, porque nadie creía que yo fuera congresista”. Hoy, aun cuando aspira al Senado, los transeúntes a quienes les entrega un volante no le creen que es la candidata y piensan que la que está repartiendo la propaganda quiere suplantar a su jefe. Una muestra de que no es una concepción únicamente de los políticos, sino de la ciudadanía en general. 

 

 

Foro Jóvenes al Senado, Uniandes

Candidatos al Senado: Adalín Sepúlveda, Jennifer Pedraza, María Lucía Villalba, Matheo Rincón, John Amaya.

¿Qué papel juegan los jóvenes en la democracia?

 

Además de querer romper con viejas prácticas clientelistas, los políticos más jóvenes creen que son fuente de innovación, de una visión más empática y de una nueva agenda para el país

 

“Los grandes cambios del mundo los lideran los jóvenes. Las empresas grandes, –en los sectores empresariales donde más se innova– también” dice la candidata Villalba. 

 

Las redes sociales son otro campo que están liderando y que les puede dar una gran ventaja. Ya algunos han saltado de las redes al Congreso, al saber el lenguaje de este nuevo medio de comunicación, que actualmente le compite a los tradicionales. 

 

La profesora Méndez concuerda en que en las redes tienen un gran poder: “es un canal que magnifica, ya no es solo ir a una plaza pública o ir a un evento concreto en un auditorio de 30 personas; puedo hacer un reel, y si queda bien hecho y llama suficientemente la atención, puedo enganchar de mil a 10.000 seguidores en un periodo de tiempo muy corto”. Pero, a renglón seguido, hace una advertencia que aplica para todos los políticos, esa subida en popularidad puede caer igualmente rápido si no hay una agenda programática sólida, un propósito y una razón para su acción política; de lo contrario, ese surgimiento será flor de un día. 

 

Un líder puede percibir pronto sus aptitudes para movilizar, pero eso no lo exonera de la necesidad de obtener conocimientos que lo conviertan en un mejor representante. 

 

 

Asistentes al foro jóvenes al Senado

Asistentes al foro Jóvenes al Senado.

Falta de educación en democracia

 

Para Méndez, las escuelas de liderazgo hacen un gran aporte. No ve necesario cursar una carrera de cinco años para entender lo que implica ser un representante de la sociedad, pero sí comprender el oficio del servidor público y la responsabilidad que implica. Las escuelas de liderazgo dan esas herramientas. 

 

Muchos líderes elegidos llegan con carencias técnicas o de relacionamiento que les impiden entender el “juego” político. Por ejemplo, cómo se construyen alianzas, se pasan leyes, se tramitan actos legislativos o cómo funcionan las comisiones del Congreso. Muchos aprenden con prueba y error, pero pierden la oportunidad de tener más impacto, pues cuando comprenden el sistema ya se les está terminando el periodo. 

 

Existe una oferta a la que los líderes pueden acceder: espacios como el Semillero de Liderazgo Público en Uniandes no están conformados únicamente por estudiantes, sino también por egresados. Igualmente, la oferta de cursos de educación continua en diferentes instituciones es una opción. A estos han asistido políticos como catherine Juvinao, Katherine Miranda, María Fernanda Carrascal o Diego Laserna. 

 

Según la Encuesta Mundial de Valores, los jóvenes mostrarían menor apego por la democracia, lo que es una razón para prestar mayor atención a los líderes que quieren tomar el relevo en el poder. Los obstáculos que tienen son muchos, pero también lo son los aportes que pueden hacer. No son un meme, sino líderes que hay que tomar muy en serio. 

 

 

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