Laboratorio CREA: vocación en la educación STEM
El espacio para concretar ideas y descubrir nuevas habilidades que recibe a estudiantes y profesores de colegios.Aunque CREA es un espacio para aprender, llamarlo salón de clases sería simplificarlo. La idea de una clase magistral en la que el profesor expone y los alumnos escuchan está muy lejos de lo que sucede aquí. Sí, por ahí deambulan profesores y estudiantes, pero en este lugar ambos aprenden y, sobre todo, crean mientras interactúan con impresoras 3D, drones o aplicaciones de realidad virtual.
Ubicado en el Centro de Bienvenida de la Universidad de los Andes, el laboratorio CREA recibe a estudiantes de colegio y a sus profesores para desarrollar talleres STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). En este espacio, las materias que aprenden en el colegio se conectan y comienzan a tomar un sentido práctico. Como resultado, muchos niños y jóvenes descubren caminos en los que podrían desarrollar sus habilidades y descubrir una vocación.
“Es un espacio de transformación educativa”, lo define su coordinador, Jesse Padilla, magíster en Ingeniería de Sistemas y Computación quien, junto con estudiantes de pregrado y maestría, ayudan a construir un lugar donde los niños se encuentran con tecnología que creen posible desarrollar solo en grandes corporaciones como Meta o Google.
Cuando se dan cuenta de que los instructores —jóvenes no mucho mayores que ellos y que hablan su lenguaje— crearon algunos de los dispositivos con los que interactúan, "se dan cuenta que ese rol de científico o ingeniero no está lejos. Entienden que los científicos y los próximos ingenieros del país son ellos”, dice Padilla.
Juan Sebatián Suárez y Hugo Flórez adaptaron una impresora 3D para producir piezas metálicas y son instructores en CREA.
“Yo estudié ingeniería mecánica porque un espacio similar a este llegó a mi colegio. Me mostró la ingeniería mecánica; antes de eso nunca lo había considerado. Cuando me mostraron lo que era diseñar un producto o modelar una pieza, se me disparó la curiosidad”, Juan Sebastián Suárez Ramírez, ingeniero mecánico e instructor en CREA.
Aprendizaje basado en proyectos
CREA inició ofreciendo talleres basados en dispositivos diseñados específicamente para enseñar, con los que por medio de guías los estudiantes realizaban las actividades. Y aunque estos robots, brazos mecánicos o tabletas están diseñados para fines pedagógicos, se percibían como algo creado en un lugar lejano y sofisticado. Por eso, el equipo de CREA optó por darle otra dimensión al espacio.
Los estudiantes de la Universidad que trabajan como instructores en este laboratorio, adscrito a la Facultad de Ingeniería, comenzaron a diseñar prototipos y proyectos vinculados a sus carreras, todos ellos con el propósito de dar solución a algún problema. Al finalizarlos, los convirtieron en nuevos talleres y hoy se los comparten a niños y jóvenes. Así, el vínculo con esos desarrollos resulta mucho más cercano para todos.
Jesse Padilla, coordinador del laboratorio CREA y profesor de la Facultad de Ingeniería.
“Inicialmente ofrecía solo talleres STEM. Pero la labor que hemos hecho con nuestros estudiantes de pregrado y de maestría, nos ha permitido ver que sus intereses, sus motivaciones, son transformadoras. Lo que ellos construyen en este espacio, esas experiencias que realmente los motivan, luego se las llevamos a los niños y a las niñas de colegio”.
Pero en el laboratorio todos aprenden. A los instructores, además de desarrollar sus propios proyectos, se les suma el aprendizaje de potenciar habilidades blandas que complementan su formación como ingenieros: el desarrollo de proyectos, el manejo de grupos y el diseño de talleres enriquecen la experiencia de estos jóvenes que están iniciando sus carreras profesionales.
Quienes también aprenden son los profesores de los colegios que acompañan a sus alumnos. En CREA los consideran aliados clave para multiplicar la experiencia. Por eso, ahora se integran más dentro del ejercicio y se les comparten metodologías, talleres y laboratorios para que continúen el trabajo de educación y el despertar de habilidades STEM en sus estudiantes.
Tecnología para niños... y adultos
Entre los proyectos desarrollados está el de Julián Mora, un ingeniero de sistemas que se ha especializado en crear aplicaciones de realidad extendida. Con el uso de realidad virtual diseñó una aplicación para incentivar la cultura sobre el metro de Bogotá en los más pequeños.
Dentro de esta aplicación está Metrobot, un robot virtual que diseñó junto con su compañero Sergio Arias, de la iniciativa estudiantil OASIS. Este robot, con ayuda de inteligencia artificial, responde preguntas sencillas de los niños y, además de conocimiento sobre el proyecto, genera "un sentimiento de conexión mucho más grande que simplemente viendo fotos en internet o escuchando noticias en televisión”, dice su creador.
La idea nació después de una visita de la Empresa Metro de Bogotá. Ahora, los niños pueden vivir la experiencia en CREA, al igual que en otros espacios fuera de la Universidad.
Juan Sebatián Suárez manipula la impresora adaptada.
Otro proyecto es el de Juan Sebastián Suárez y Hugo Flórez: la adaptación de una impresora 3D para realizar manufactura aditiva metálica. Dicho en plata blanca, tomaron una de las impresoras de CREA y la modificaron para imprimir piezas metálicas a un menor costo. Es una técnica que existe en el mundo, pero a un alto costo. Estos dos ingenieros mecánicos aprovecharon el espacio y sumaron a compañeros de otras carreras, como Ingeniería Electrónica, para buscar soluciones. Interdisciplinariedad, otra característica del lugar.
CREA tiene las puertas abiertas a todos los colegios que quieran vivir la experiencia. Para esto deben registrarse y estar dispuestos a entrar a un ambiente que saca de la zona de confort a los estudiantes, con el objetivo de que descubran nuevos caminos y las capacidades que tienen para crear.
Instructores trabajan en una araña del proyecto de fuente abierta Sesame Robot.