El juego de la vida: la primera película sobre una investigación de Los Andes
En cine: 'El juego de la vida', un documental que siguió durante 14 años a familias colombianas para retratar la desigualdad. ¿Cómo las cifras de un estudio se convierten en historias de vida?Mildred es madre soltera, tiene cuatro hijos y perdió su casa cuando una avalancha se tragó a Gramalote (Norte de Santander). Anyi y Daniela son primas criadas por madres viudas en una vereda de Simijaca (Cundinamarca) y sueñan —o soñaban— de niñas con ser diseñadora de modas y modelo.
Durante 14 años, una cámara las siguió. Las acompañó en los avances, en las caídas, en los reintentos. ¿El propósito? Entender por qué en Colombia salir de la pobreza sigue pareciendo, como dice el director Mario Andrés Ruiz Zuluaga, "casi un milagro, incluso cuando la gente trabaja, insiste y se esfuerza durante años".
El resultado de esa travesía es El juego de la vida, el primer largometraje documental basado en una investigación de la Universidad de los Andes, producido por Séptima Films en asocio con la institución.
Para Raquel Bernal, rectora de Los Andes, este proyecto marca un punto de quiebre: “Demuestra que la academia puede salir del campus para llegar a mucha más gente y lograr una verdadera apropiación social del conocimiento”. La apuesta, explica la economista, es que estas historias permitan entender y comprender como los colombianos enfrentan sus desigualdades y la forma en que los gobiernos podrían impactar a través del diseño de mejores políticas públicas.
- La película se estrena el 7 de mayo de 2026 en salas de cine de todo el país: Cine Colombia, Procinal y Cinemanía.
“Las universidades debemos ser más audaces para que nuestro conocimiento sea práctico y llegue a distintas audiencias, apoyando a comunidades con formación y herramientas para resolver sus problemas”,
Raquel Bernal, rectora de la Universidad de los Andes.
Cine e investigación académica: por qué la Universidad de los Andes apuesta por este modelo
Para la rectora Raquel Bernal, quien hizo parte del comité técnico de la Encuesta Longitudinal que sustenta el documental, ver la película significó un contraste revelador. Desde su perspectiva como científica social, la experiencia le permitió conectar los resultados cuantitativos que arrojan los datos con las historias reales —conmovedoras, a veces duras y otras esperanzadoras— de los colombianos detrás del trabajo académico.
Bernal habla del documental como un producto de comunicación poderoso que demuestra que la academia puede llegar a audiencias a las que las publicaciones científicas acceden con dificultad. Para ella, es una de las muchas formas en que las universidades deben ser "más audaces en apoyar formas en las que nuestro conocimiento sale a ser práctico para múltiples tipos de personas, audiencias de todas las edades". El modelo, dice, debería replicarse y diversificarse.
“Lo que se ve en esa película es un país con esperanza, con resiliencia y con oportunidades de superar barreras de pobreza y desigualdad. Es muy impresionante ver a los niños de la encuesta crecer por 14 años, entender sus historias de vida y conocer las estrategias que les permitieron salir adelante, tener vidas dignas y proteger a sus hijos".
'El juego de la vida': ¿qué revela el documental sobre Colombia?
El largometraje nace a partir de la Encuesta Longitudinal Colombiana de la Universidad de los Andes (ELCA), una investigación de la Facultad de Economía sobre pobreza y movilidad social que siguió a miles de familias durante 14 años.
Ruiz, quien hoy lidera la Dirección de Comunicación Estratégica de la institución, acompañó a los encuestadores en campo y con una cámara empezó a capturar eso que las cifras no pueden revelar.
"Lo que yo veía en las familias era que muchas veces no se movían de donde estaban por razones más sociales: porque llegan a la ciudad y no encajan, o entran a la universidad y no se sienten parte. Eso la encuesta no lo puede medir",
dijo.
Con decenas de familias grabadas, el equipo eligió cuatro núcleos principales en Boyacá, Norte de Santander, Cundinamarca, Antioquia, Córdoba y Bogotá. Como un giro inesperado, el propio director se convierte en la quinta historia.
“Cuando uno acompaña vidas reales durante años entiende que querer no siempre alcanza y que el esfuerzo no opera en el vacío. Influyen la familia en la que naces, el lugar donde creces, la educación que recibes [...], incluso tu género o tu color de piel",
Andrés Ruíz Zuluaga, director de 'El juego de la vida'.
El director y su historia dentro del documental
Ruiz creció en el campo colombiano, en una familia que debió abandonar su pasado para sobrevivir. Gracias a becas y créditos pudo estudiar y convertirse en periodista. Al sumergirse en este proyecto, entendió que no era un observador neutral. "También venía de una historia atravesada por la pobreza, por la necesidad de adaptarme, de usar máscaras, de aprender a moverme entre mundos muy distintos", cuenta.
Esa decisión —la de incluirse— resultó decisiva. Las familias empezaron a preguntarle por su propia trayectoria. "Me di cuenta de que podía ser una inspiración para ellos, pero también para quienes vieran la película", señala.
"Esta es realmente una película cotidiana, del colombiano de a pie; la gente siempre ve su propia historia ahí, o la de un tío, la mamá o la del hermano. Hasta el momento no hay una sola persona que vea la película y no se sienta identificada con alguna de las historias",
afirma el Director.
El argumento más repetido en Colombia cuando se habla de pobreza es el del esfuerzo individual. El juego de la vida lo cuestiona con historias de vida. "Colombia necesita once generaciones para que una familia salga de la pobreza. ¡Once! Eso no se explica con falta de ganas. Eso es una trampa estructural", advierte Ruiz.
Y agrega: "Mientras sigamos contando solo las historias de los que 'lograron salir', estaremos ignorando a todos los que trabajan igual o más y no salen, no por falta de voluntad, sino porque el juego no está diseñado para que todos puedan ganar".
El juego de la vida fue una de las seleccionadas para el Bogotá International Film Festival (BIFF) 2025, se convirtió una de las cintas más comentadas. Ahora llega a las salas comerciales con una pregunta que, según su director, debería quedar rondando después de los créditos: "¿Cuánto de lo que llamamos destino en Colombia es en realidad una desigualdad que preferimos no cuestionar?"
La respuesta, si es que existe, está en la sala de cine.
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