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A profundidad
22/05/2026

Encuestas presidenciales Colombia 2026

¿Influyen o no las encuestas presidenciales en la intención de voto? Análisis de Miguel García, codirector del Observatorio de la Democracia.

En época electoral, las miradas suelen concentrarse en las encuestas, cifras que generan conversación y expectativa. Un candidato sube dos puntos, otro baja tres, uno parece despegar y otro se rezaga. Los titulares hablan de remontadas, empates técnicos o caídas, mientras los ciudadanos intentan interpretar lo cerca que están esas mediciones de anticipar lo que ocurrirá en las urnas.

 

¿Influyen o no las encuestas presidenciales en la intención de voto?

 

Las encuestas no son oráculos. Tampoco son simples instrumentos inocuos. “No son un determinante de la decisión de voto, pero sí influyen de manera indirecta en la viabilidad de los candidatos”, explica Miguel García Sánchez, Ph. D. en Ciencia Política de University of Pittsburgh.  

 

Esa viabilidad es clave. Según Garcías, también profesor del Departamento de Ciencia Política y Estudios Globales  y co-director del Observatorio de la Democracia de Los Andes, los ciudadanos suelen inclinarse por quienes consideran con posibilidades reales de ganar. Por eso, cuando una encuesta muestra de manera reiterada que un candidato no despega, puede reforzar la idea de que esa opción no tiene futuro electoral. 

 

“Esto puede tener un efecto más fuerte sobre quienes aparecen en los últimos lugares que sobre quienes lideran la intención de voto. A la gente no le gusta votar por perdedores o por candidatos inviables”, señala.  
 

En contextos de alta polarización, esa dinámica puede intensificarse. Cuando una elección se percibe como una confrontación entre visiones de país muy opuestas, las opciones intermedias pueden perder espacio. Allí, las encuestas pueden reforzar percepciones sobre quién tiene posibilidades reales y quién no.


 

¿Funcionan o no las encuestas?

 

Las encuestas pueden ayudar a los ciudadanos a entender el ambiente electoral. Sin embargo, según el experto, uno de los errores más frecuentes es esperar que anticipen con exactitud el resultado de una elección. En una campaña, la opinión pública está en movimiento y, por eso, una sola medición no basta para explicar lo que ocurre.

 

“Como académico no le creería a una encuesta, sino a un conjunto de encuestas que monitorean la intención a lo largo del tiempo”, explica. En ese seguimiento, los resultados atípicos deben mirarse con cautela: si una medición se sale demasiado del patrón, la pregunta no siempre es qué cambió en los votantes, sino qué pudo pasar con el instrumento de medición.

 

Para el profesor, la precisión de una encuesta depende de dos factores claves: el diseño muestral y la coyuntura. En el primer caso, una medición presencial con más ciudades, más entrevistas y cobertura urbana y rural suele ofrecer mejores condiciones para acercarse a la opinión del electorado. En cuanto a la coyuntura: en una campaña, la opinión pública puede moverse por hechos recientes, debates, alianzas o controversias. Por eso, una encuesta hecha antes o después de un evento político relevante puede mostrar resultados distintos.

 

“Cualquier medición será más precisa si se realiza cerca del momento electoral. Por eso, las encuestas más confiables serán las que se publiquen el fin de semana anterior a los comicios”, explica.

 

En ese contexto se enmarca la Ley 2494 de 2025, que regula la elaboración, publicación y divulgación de encuestas sobre cargos de elección popular y opinión política. La norma busca garantizar mayor transparencia, acceso a la información y rigor técnico en estas mediciones, pero también ha abierto el debate sobre cómo regularlas sin limitar su circulación ni cerrar la puerta a distintas metodologías de investigación.

 

Los medios de comunicación también tienen una responsabilidad clave a la hora de informar los resultados. No basta con destacar quién sube o quién baja en una medición: es necesario explicar el margen de error, la fecha de recolección de los datos, la metodología utilizada y el contexto en el que se hizo la encuesta, para evitar que los resultados se interpreten como una predicción definitiva.


 

¿Qué debe ver un ciudadano antes de confiar en una encuesta?

 

Aunque leer técnicamente una encuesta no es sencillo, hay algunas preguntas básicas que cualquier ciudadano puede hacerse antes de compartir o creer un resultado.

 

  • Quién hizo la encuesta: verifique si la firma encuestadora tiene trayectoria y reconocimiento.
  • Quién la financió: identifique si fue contratada por un medio de comunicación, una campaña, una organización o un actor con intereses políticos.
  • Cuándo se recogieron los datos: revise la fecha del trabajo de campo, porque una encuesta muestra un momento específico de la campaña.
  • A cuántas personas se consultó: el tamaño de la muestra ayuda a entender el alcance de la medición.
  • Qué metodología se usó: no es lo mismo una encuesta presencial, telefónica, digital o un panel en línea.
  • Cuál es el margen de error: una diferencia pequeña entre candidatos puede no ser significativa.
  • No conviene quedarse con una sola medición: si varias encuestas muestran una tendencia similar, hay más razones para tomarla en serio. En cambio, si una encuesta se aparta demasiado de las demás, conviene mirarla con cautela.
  • Si el cambio es realmente significativo: antes de concluir que la opinión pública cambió, hay que preguntarse si pudo haber un problema con el instrumento de medición.

 

Encuestas presidenciales Colombia 2026
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