El futuro de la representación política afro en las elecciones 2026
Un debate interno marcan la antesala electoral de las comunidades negras en Colombia. ¿Cuáles son sus preocupaciones?Dos curules. Ese es el espacio formal que tienen las comunidades negras en la Cámara de Representantes de Colombia bajo la Circunscripción de Afrodescendientes. En un país donde el 6,2 % de personas se autorreconocen como negras, afrocolombianas, raizales o palenqueras, la pregunta no es menor: ¿cuál es el futuro de su representación en las elecciones del 2026?
A menos de un mes de las elecciones legislativas, el debate vuelve a instalarse con fuerza, como quedó en evidencia en un reciente diálogo académico realizado en la Universidad de los Andes con candidatos a la Cámara por estas comunidades.
Libardo Asprilla, partido Nuestra Fuerza.
Anyela Guanga, partido Libres.
Curules afro en el Congreso: ¿qué impacto han tenido?
Las circunscripciones especiales para comunidades negras eligen dos representantes por periodo legislativo. De acuerdo con datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil, en las elecciones de 2022 participaron 47 listas conformadas por 124 candidatos por estas curules. En porcentajes, del 100 % de los postulados, solo el 1,61 % alcanzó la llegada al Congreso de la República.
A la luz de las cifras, en el diálogo en Los Andes, los candidatos del 2026 a la Cámara Libardo Asprilla, Anyela Guanga, Ariel Palacios y Juan Pablo Castillo, coincidieron en que dichas curules inciden en presupuesto, control político y agenda constitucional.
Palacios señaló que “hay una deuda histórica con la reglamentación plena de la Ley 70”, la cual reconoce los derechos territoriales, culturales y económicos de las comunidades negras en Colombia, e insistió en que su impacto en el Gobierno no se mide únicamente por el número de proyectos radicados, sino por su capacidad de incidir en debates estructurales como consulta previa frente a proyectos legislativos, titulación colectiva de territorios y enfoque diferencial en el presupuesto nacional.
“Tenemos bastantes normas, pero normas incumplidas. Estamos agotados. En materia de consulta previa se han intentado hacer reformas, pero no son convenientes para la población negra afrodescendiente”,
sintetizó Asprilla.
Ariel Palacios, coalición Frente Amplio Unitario.
Juan Pablo Castillo, partido Liberal
Elecciones 2026: ¿punto de quiebre para la representación política afro?
El contexto de 2026 introduce nuevos factores. Por un lado, el avance del Capítulo Étnico del Acuerdo Final de Paz ha sido monitoreado por la Comisión de Seguimiento, que ha señalado retrasos en su implementación. Por otro, informes de pobreza multidimensional del DANE muestran brechas persistentes en regiones con alta población afrodescendiente.
Durante el diálogo académico, Guanga fue directa al describir dicho momento actual: “El movimiento de comunidades negras en Colombia está débil. Está muy débil y lamentablemente no tiene estructura política”. En el mismo sentido de autocrítica interna, advirtió:
“Nosotros no hemos podido entender cuál es nuestra misión y nuestra visión como ciudadanos y agentes políticos de este país, que también contribuimos a la economía y al desarrollo de Colombia. ¿Cómo es posible que no nos podamos unificar?”
La afirmación, pronunciada en el marco de la discusión sobre las elecciones 2026, puso sobre la mesa un debate que trasciende el diseño institucional de las curules especiales: la capacidad de articulación política interna.
La evidencia disponible muestra una representación formal garantizada, pero con desafíos en términos de incidencia legislativa y cohesión diplomática. Con los votos en el horizonte, el resultado definirá quién ocupará las dos curules afro y si estas lograrán consolidarse como un mecanismo efectivo de transformación.
A más de tres décadas de la Ley 70 y en medio de brechas sociales persistentes en territorios afrodescendientes, las elecciones de 2026 aparecen para los propios candidatos como una prueba de madurez política del movimiento.
De acuerdo con los panelistas, el punto de quiebre dependerá menos del diseño normativo —vigente desde 1993— y más de la capacidad de articulación, control político y construcción de agenda común en el próximo Congreso.
La incógnita que atraviesa la contienda es estructural: ¿las curules afro seguirán siendo un mecanismo de representación formal o lograrán consolidarse para incidir políticamente a favor de las comunidades negras?
El Diálogo entre la academia y la política: candidatos afrodescendientes fue realizado por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes, Ocupar la Política, Extituto Política Abierta, Global Shapers Community Bogota y Parche Democrático.