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A profundidad
09/02/2026

¿Menos jóvenes para estudiar? el reto en educación que marcará las elecciones 2026

Con matrículas en ajuste y regiones ya fusionando colegios, la demografía entra al centro del debate presidencial de 2026.

En 2024 nacieron en Colombia 445.011 niños, la cifra más baja en al menos una década y 32,7 % inferior a la registrada en 2015, según el DANE. 

 

Dicho dato empieza a reconfigurar silenciosamente el sistema educativo, en especial la educación posmedia —técnica, tecnológica y universitaria—, justo cuando el país se encamina hacia las elecciones presidenciales de 2026.

 

Para Hernando Zuleta, Ph. D. en Economía de la Universitat Pompeu Fabra y decano de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, esta tendencia marca un punto de inflexión en la planeación educativa y fiscal del país, con implicaciones directas para las propuestas que hoy comienzan a perfilar los aspirantes a la Casa de Nariño.

 

Zuleta enfatiza que este fenómeno es una realidad que redefine cómo debe pensarse la enseñanza superior en un país cuyo bono demográfico —el periodo en el que la población en edad de trabajar es mayor que la dependiente— se reduce progresivamente.

 

“A partir de cierto nivel de ingreso en las familias, la tasa de crecimiento poblacional empieza a caer y esa caída tan fuerte genera riesgos hacia el futuro”, afirma el decano y agrega que la reducción de jóvenes en edad educativa afecta directamente la demanda de educación posmedia. 

 

Este contexto, complementa, requiere planificación cuidadosa si se quiere aprovechar la oportunidad de “aumentar cobertura y calidad” en vez de profundizar desigualdades.

¿Qué significa la caída demográfica para la educación posmedia y la política?

La disminución de la población joven —ese grupo que tradicionalmente ingresa a la educación superior—  ha generado efectos visibles en el sistema educativo. Según análisis demográficos, entre 2025 y 2035, la población en edad de asistir a la educación superior (17–21 años) caerá en cerca de 88.000 jóvenes y la caída se acentuará entre 2035 y 2045. 

 

Esta tendencia amenaza con desacelerar el crecimiento histórico de la matrícula en universidades y programas técnico-tecnológicos que, décadas atrás, había crecido sostenidamente.

 

Para los candidatos presidenciales de 2026, estos datos plantean un desafío clave: ¿cómo formular propuestas educativas que respondan al incremento de la cobertura y al ajuste de la oferta académica en un país con menos jóvenes?

 

La aspiración de aumentar cupos universitarios, por sí sola, podría carecer de sentido si no se vincula a estrategias de pertinencia y eficiencia económica. Según cifras recientes, la cobertura en educación superior en Colombia continúa por debajo de los promedios más altos de la OCDE, lo que obliga a pensar en calidad y pertinencia, no solo en números de estudiantes.

Hernando Zuleta

Hernando Zuleta, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes.

¿Cuáles serían los retos en educación para el próximo Presidente de Colombia?

Para Zuleta, la educación posmedia enfrenta un doble desafío: la necesidad de alinear la oferta con las demandas del mercado laboral y adaptar políticas públicas a las nuevas realidades demográficas. 

 


“De estas reflexiones sale el gran reto de educación posmedia. Hay que reducir ese descalce entre lo que demanda el sector productivo y lo que ofrecen las instituciones educativas”,
explica.

En ese sentido, propone fortalecer programas técnicos y tecnológicos, que tienden a ser más cortos, más baratos y más alineados con habilidades concretas. Esto —dice— demandaría una comunicación permanente entre universidades y sectores productivos para diseñar currículos pertinentes.

 

Además, el doctor en Economía subraya que, en un contexto de menor natalidad, no todo pasa por crear más instituciones: “No se tratar de invertir en ladrillo, sino en utilizar la capacidad instalada de forma inteligente”. Esto implica aprovechar infraestructura educativa existente y rediseñar incentivos, por ejemplo, mediante becas focalizadas y acuerdos con universidades que ya cuentan con calidad académica.

 

A medida que las campañas electorales de 2026 toman forma, la demografía aparece como un tema transversal que debe influir en el diseño de políticas educativas. De acuerdo con Zuleta, es necesario construir propuestas que integren calidad, pertinencia, sostenibilidad fiscal y oportunidades reales para las próximas generaciones en un país que está envejeciendo mientras redefine sus fuentes de crecimiento social y económico.

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