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A profundidad
22/05/2025

La patente uniandina creada para conservar tejidos sin formol

La fórmula creada en Uniandes mantiene flexibilidad y color natural en tejidos para entrenamiento médico.

En los laboratorios de anatomía, el formol ha sido durante años una solución común para conservar tejidos. Pero también es una sustancia asociada a riesgos para la salud, especialmente cuando la exposición es frecuente o prolongada.

 

Esa tensión entre preservar especímenes y proteger a quienes los manipulan fue el punto de partida de una innovación desarrollada en la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes, protegida bajo el nombre “Composición de etanol/glicerina para conservar y viabilizar tejidos”.

 

La fórmula recibió recientemente la patente de invención PR-126 por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), convirtiéndose en la primera patente otorgada a la Facultad.

 

La innovación nació de un problema ampliamente conocido en laboratorios de anatomía y espacios de formación médica: el uso cotidiano del formol para preservar especímenes. Aunque esta sustancia ha sido utilizada durante décadas en educación anatómica, organismos internacionales han advertido sobre sus riesgos. 

 

El National Cancer Institute señala que la exposición prolongada al formaldehído puede aumentar el riesgo de ciertos tipos de cáncer, mientras que la International Agency for Research on Cancer (IARC) lo clasifica como cancerígeno para humanos.

 

“Puede tener consecuencias para la salud. A corto plazo puede generar irritación y afectar el sistema respiratorio”, explica Cristhian Perdomo, líder de propiedad intelectual de Uniandes y médico de profesión. 

fórmula uniandina

La foto es el retrato de la Solución Uniandina. A diferencia del formol tradicional, la composición desarrollada busca reducir riesgos asociados a la exposición prolongada al formaldehído.

¿Qué hace diferente a esta composición frente al formol tradicional?

La solución Uniandina es una mezcla de etanol y glicerina —sus dos componentes principales— diseñada para conservar y viabilizar tejidos, especialmente en escenarios de educación anatómica y simulación quirúrgica laparoscópica. 

 

Según el documento oficial de concesión, la formulación permite mejorar la preservación de los especímenes y mantener propiedades útiles para el entrenamiento médico. 

 

A diferencia del formol, que conserva las muestras biológicas principalmente “deteniéndolas” químicamente, esta composición actúa de varias maneras al mismo tiempo para evitar que bacterias, hongos, virus y otros microorganismos aceleren el deterioro del tejido. Eso permite mantener por más tiempo condiciones más cercanas a las naturales del espécimen.

 

Además, conserva características como la flexibilidad y el color natural de los especímenes, algo clave para procesos de disección y entrenamiento quirúrgico.

 

Durante años, el médico y profesor Roberto Javier Rueda buscó una alternativa al formol tradicional. Revisó métodos internacionales, probó distintas composiciones y ajustó la fórmula a las condiciones locales, hasta desarrollar una solución capaz de retrasar el deterioro de los tejidos y prolongar su conservación.

 

La patente también reconoce posibles aplicaciones adicionales de la composición en preservación de muestras histológicas — materiales anatómicos analizados microscópicamente para diagnóstico e investigación médica—, conservación de órganos y otros escenarios biomédicos donde se requiere mantener tejidos viables durante más tiempo.

Premio Axa Colpatria innovación - Universidad de Los Andes

La Solución se hizo merecedora de un importante reconocimiento: el primer lugar en la categoría de Innovación de los Premios al Trabajo Seguro AXA Colpatria 2023, en el marco del IV Congreso Internacional de Seguridad y Salud en el Trabajo.

¿Cómo una investigación médica se convierte en patente?

Convertir una investigación en patente implica mucho más que desarrollar una fórmula funcional. En Los Andes, el proceso incluye validar si la tecnología realmente resuelve un problema, si puede diferenciarse de otras soluciones existentes y si tiene potencial de aplicación en sectores externos.

 

“Si yo tengo una ventaja en un mercado determinado, quiero evitar que otros la utilicen. Quiero preservarla para mí con fines comerciales. Entonces uno tiene que buscar estrategias de protección”, explica Cristhian Perdomo sobre la decisión de proteger esta innovación mediante patente. 

 

Para obtenerla, la tecnología tuvo que demostrar tres criterios exigidos por la SIC: novedad, nivel inventivo y aplicación industrial. En otras palabras, debía tratarse de una solución nueva a nivel mundial, no obvia para expertos del área y con una utilidad concreta. 

 

Ese proceso hace parte del Ecosistema de Innovación, Emprendimiento y Transferencia de Uniandes, que acompaña a investigadores en validaciones de mercado, vigilancia tecnológica y protección de propiedad intelectual. 

 

En el Ecosistema, se tomó la decisión de proteger la "Composición de etanol/glicerina" mediante patente respondiendo a una razón técnica: la sustancia puede ser analizada y replicada mediante ingeniería inversa. “Si alguien puede imitar algo fácilmente, la idea es evitar que lo haga, pero con medidas legales. En este caso, es por medio de una patente”, señala Perdomo. 

 

La protección, que tendrá vigencia hasta 2041, marca un precedente para la Facultad de Medicina de Los Andes y convierte una investigación nacida en un laboratorio colombiano en una tecnología con potencial de cambiar cómo se enseña medicina dentro y fuera del país.