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#COP16Uniandes Colombia defiende su biodiversidad en la COP16

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El evento más importante sobre biodiversidad se celebra en Colombia, en octubre.

La COP16 fue una fiesta en pro de la naturaleza y Cali el escenario para que las universidades le aportarán a la protección el planeta. La Universidad de los Andes, bajo el lema Uniandes conectada con la biodiversidad, fue una de las más relevantes con más de 60 actividades abiertas al público.


El evento fue una oportunidad para exponer muchos años de investigación y creación al público, un compromiso de largo aliento de la Universidad con la biodiversidad, y para continuar intercambiando con colegas el conocimiento que se genera para el beneficio de todas las formas de vida. El trabajo continúa.


Este especial reúne encuentros, obras artísticas y publicaciones en torno a la biodiversidad.

Gestión de lo colectivo, enseñanzas y desafíos

Español
Resumen

En uno de los últimos eventos de la Universidad de los Andes, en la COP16, se abordaron los retos y posibilidades de la gestión de lo colectivo.

Gestionar lo colectivo plantea retos, pero también ofrece posibilidades que merecen reflexión. Esta fue una de las conclusiones del evento "Gestión de lo colectivo: problemas y posibilidades", organizado por la Universidad de los Andes a través de TREES (Teaching and Researching Equitable Economics from the South), y realizado en el Museo INCIVA de Cali como evento de cierre de la COP16.

El profesor Juan Pablo Castilla, coordinador de Enseñanza de TREES, explicó a través de talleres interactivos los desafíos y las oportunidades que surgen al gestionar recursos comunes en un contexto de creciente desigualdad.

TREES de la Universidad de los Andes y los talleres en la COP16

TREES es una iniciativa de Uniandes que explora, desde el sur global, cómo las decisiones individuales impactan los recursos comunes y plantea interrogantes sobre el rol de las normas sociales e institucionales en la sostenibilidad y justicia ambiental.

En Cali, a través de tres talleres experimentales, los participantes fueron guiados en una reflexión sobre las dinámicas que rigen los recursos compartidos.

El primer taller se centró en la ausencia de interacción social: los participantes, vendados, debían tomar decisiones individuales sobre el uso de un recurso común, lo que desencadenó su sobreexplotación. Esto resaltó cómo la falta de cohesión social y de reglas claras puede llevar al agotamiento de los recursos.

En el segundo taller, los participantes adoptaron roles de poder, como en el juego del "dictador", demostrando que, incluso sin normas o supervisión, prevalecen ciertos valores de justicia y solidaridad.

Finalmente, en el último taller, se introdujeron variables como la interacción social y el balance de poder, lo que permitió observar cómo la administración de los recursos comunes mejora al implementar reglas y principios de gobernanza inspirados en Elinor Ostrom, cuyos principios ayudan a gestionar los recursos comunes de manera sostenible.

Un ejemplo de la gestión de lo colectivo en Colombia

La piangua es un claro ejemplo de los retos y posibilidades de la gestión colectiva de recursos naturales en el país.

"Es complejo privatizar las zonas de manglares, como sucede en Ecuador, por lo que es fundamental contar con una protección colectiva", explica el profesor Castilla. Según él, esta forma de gestión plantea desafíos importantes, ya que se necesita "empoderar a las comunidades para que puedan organizar sus agendas, reglas y normativas frente a un marco institucional más amplio".

Castilla explica que, para gestionar los recursos comunes, es crucial la comunicación entre las comunidades. En el sur del Pacífico colombiano, las comunidades locales han logrado establecer acuerdos sólidos para proteger los manglares, una zona rica en biodiversidad.

“Gracias a estos acuerdos, se ha logrado desarrollar una economía sostenible en torno a la piangua y proteger la biodiversidad que caracteriza esta región”, destaca. Esta experiencia resalta el valor de la colaboración comunitaria para enfrentar la crisis ambiental y promover un modelo de desarrollo sostenible.

En la conclusión, Castilla destacó que, aunque estos ejercicios reflejan la capacidad de las pequeñas comunidades para gestionar lo común, los retos aumentan en un escenario global, especialmente en contextos de desigualdad. 

En el Pacífico colombiano, las comunidades locales han logrado acuerdos para proteger el ecosistema y establecer una economía sostenible. Estos ejemplos señalan un camino hacia la justicia ambiental y el fortalecimiento de las capacidades de decisión en todas las escalas.

Los principios de Ostrom en un cuento: Verdevalle

Imaginen un pueblo llamado Verdevalle, precioso, rodeado de montañas, ríos y bosques. Los habitantes de este pueblo vivían de los recursos de su entorno: pescaban en el río, recogían madera del bosque y criaban animales en los pastizales.

Al principio, todos usaban los recursos sin pensar en el futuro, pues creían que estos serían infinitos. Sin embargo, el río comenzó a tener menos peces, los bosques menos árboles, y los pastizales perdieron su verdor.

Entonces, Eleonor, una lideresa de Verdevalle, reunió a los habitantes y les explicó sobre ocho principios que había pensado para mejorar esta situación:

Primer principio: "Tengan reglas claras sobre cómo usar los recursos". Eleonor explicó que todos debían estar de acuerdo sobre cuánto podían pescar, cuánta madera podían recoger y cuánto espacio podían usar para sus animales. Así, los habitantes de Verdevalle decidieron que cada familia podría pescar una cantidad específica de peces y solo cortar árboles en zonas autorizadas.

Segundo principio: "Asegúrense de que las reglas se ajusten a las necesidades y circunstancias locales". Verdevalle tenía épocas de lluvia, donde los peces abundaban, y épocas de sequía, donde los peces escaseaban. Con el consejo de Eleonor, los habitantes adaptaron las reglas: cuando llovía mucho, podían pescar más; pero en la sequía, pescaban menos para no dañar la población de peces.

Tercer principio: "Involucren a todos en las decisiones". Todos tenían una voz en las decisiones del pueblo. Cada mes, se reunían para revisar las reglas y escuchar las ideas de todos, desde los ancianos hasta los jóvenes.

Cuarto principio: "Hagan respetar las reglas". Eleonor les explicó que debían observar cómo usaban todos los recursos. Algunos jóvenes del pueblo se ofrecieron como vigilantes. Ellos caminaban por el bosque, revisaban el río y contaban los animales para asegurarse de que todos respetaran las reglas.

Quinto principio: "Establezcan sanciones graduales para quienes no respeten las reglas". En una ocasión, uno de los habitantes pescó más de lo permitido. En lugar de castigarlo severamente, hablaron con él para entender su situación y le dieron una advertencia. Si volvía a hacerlo, recibiría una sanción más estricta.

Sexto principio: "Resuelvan los conflictos de manera rápida y justa". Cuando había desacuerdos, como cuando una familia quería pescar más en una época difícil, se organizaban reuniones para discutir y encontrar soluciones juntos. La comunidad decidía lo que era justo para todos.

Séptimo principio: "Reconozcan el derecho de la comunidad a organizarse". Eleonor les enseñó que era importante que los demás respetaran su derecho a cuidar sus recursos de esta forma. Verdevalle se ganó la confianza de otros pueblos, que respetaban sus decisiones.

Octavo principio: "Si están conectados a un sistema más grande, asegúrense de coordinarse". Verdevalle no era el único pueblo que usaba los ríos y bosques; otros pueblos también dependían de ellos. Así que Verdevalle se reunió con los pueblos vecinos para compartir ideas y crear reglas conjuntas, logrando proteger aún más sus recursos.

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En uno de los últimos eventos de la Universidad de los Andes, en la COP16, se abordaron los retos y posibilidades de la gestión de lo colectivo.
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Gestionar lo colectivo plantea retos, pero también ofrece posibilidades que merecen reflexión. Esta fue una de las conclusiones de "Gestión de lo colectivo: problemas y posibilidades", un taller organizado por la Universidad de los Andes a través de TREES (Teaching and Researching Equitable Economics from the South), y realizado en el Museo INCIVA de Cali como evento de cierre de la COP16.

 

El profesor Juan Pablo Castilla, coordinador de Enseñanza de TREES, explicó a través de actividades interactivas los desafíos y las oportunidades que surgen al gestionar recursos comunes en un contexto de creciente desigualdad.

 

TREES de la Universidad de los Andes y los talleres en la COP16

 

TREES es una iniciativa de Uniandes que promueve y participa en diálogos sobre las desigualdades, entre diferentes actores, en el sur global. Lo hace a través de la investigación rigurosa, la innovación pedagógica y la incidencia en las narrativas para contribuir a construir sociedades más justas, equitativas y sostenibles. 

 

En Cali, a través de tres talleres experimentales, los participantes fueron guiados en una reflexión sobre las dinámicas que rigen los recursos compartidos.

 

El primer taller se centró en la ausencia de interacción social: los participantes, vendados, debían tomar decisiones individuales sobre el uso de un recurso común, lo que desencadenó su sobreexplotación. Esto resaltó cómo la falta de cohesión social y de reglas claras puede llevar al agotamiento de los recursos.

 

En el segundo taller, los participantes adoptaron roles de poder, como en el juego del "dictador", demostrando que, incluso sin normas o supervisión, prevalecen ciertos valores de justicia y solidaridad.

 

Finalmente, en el último taller, se introdujeron variables como la interacción social y el balance de poder, lo que permitió observar cómo la administración de los recursos comunes mejora al implementar reglas y principios de gobernanza inspirados en Elinor Ostrom, cuyos principios ayudan a gestionar los recursos comunes de manera sostenible.

 

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Habla el profesor Juan Pablo Castilla de TREES Uniandes

Un ejemplo de la gestión de lo colectivo en Colombia

 

La piangua es un claro ejemplo de los retos y posibilidades de la gestión colectiva de recursos naturales en el país.

 

"Es complejo privatizar las zonas de manglares, como sucede en Ecuador, por lo que es fundamental contar con una protección colectiva", explica el profesor Castilla. Según él, esta forma de gestión plantea desafíos importantes, ya que se necesita "empoderar a las comunidades para que puedan organizar sus agendas, reglas y normativas frente a un marco institucional más amplio".

 

Castilla explica que, para gestionar los recursos comunes, es crucial la comunicación entre las comunidades. En el sur del Pacífico colombiano, por ejemplo, las comunidades locales han logrado establecer acuerdos sólidos para proteger los manglares, una zona rica en biodiversidad.

 

“Gracias a estos acuerdos, se ha logrado desarrollar una economía sostenible en torno a la piangua y proteger la biodiversidad que caracteriza esta región”, destaca. Esta experiencia resalta el valor de la colaboración comunitaria para enfrentar la crisis ambiental y promover un modelo de desarrollo sostenible.

 

En la conclusión, Castilla destaca que, aunque estos ejercicios reflejan la capacidad de las pequeñas comunidades para gestionar lo común, los retos aumentan en un escenario global, especialmente en contextos de desigualdad. 

 

En el Pacífico colombiano, las comunidades locales han logrado acuerdos para proteger el ecosistema y establecer una economía sostenible. Estos ejemplos señalan un camino hacia la justicia ambiental y el fortalecimiento de las capacidades de decisión en todas las escalas.

 

Los principios de Ostrom en un cuento: Verdevalle

 

Imaginen un pueblo llamado Verdevalle, precioso, rodeado de montañas, ríos y bosques. Los habitantes de este pueblo vivían de los recursos de su entorno: pescaban en el río, recogían madera del bosque y criaban animales en los pastizales.

 

Al principio, todos usaban los recursos sin pensar en el futuro, pues creían que estos serían infinitos. Sin embargo, el río comenzó a tener menos peces, los bosques menos árboles, y los pastizales perdieron su verdor.

 

Entonces, Eleonor, una lideresa de Verdevalle, reunió a los habitantes y les explicó sobre ocho principios que había pensado para mejorar esta situación:

 

Primer principio: "Tengan reglas claras sobre cómo usar los recursos". Eleonor explicó que todos debían estar de acuerdo sobre cuánto podían pescar, cuánta madera podían recoger y cuánto espacio podían usar para sus animales. Así, los habitantes de Verdevalle decidieron que cada familia podría pescar una cantidad específica de peces y solo cortar árboles en zonas autorizadas.

 

Segundo principio: "Asegúrense de que las reglas se ajusten a las necesidades y circunstancias locales". Verdevalle tenía épocas de lluvia, donde los peces abundaban, y épocas de sequía, donde los peces escaseaban. Con el consejo de Eleonor, los habitantes adaptaron reglas: cuando llovía mucho, podían pescar más; pero en la sequía, pescaban menos para no dañar la población de peces.

 

Tercer principio: "Involucren a todos en las decisiones". Todos tenían una voz en las decisiones del pueblo. Cada mes, se reunían para revisar las reglas y escuchar las ideas de todos, desde los ancianos hasta los jóvenes.

 

Cuarto principio: "Hagan respetar las reglas". Eleonor les explicó que debían observar cómo usaban todos los recursos. Algunos jóvenes del pueblo se ofrecieron como vigilantes. Ellos caminaban por el bosque, revisaban el río y contaban los animales para asegurarse de que todos respetaran las reglas.

 

Quinto principio: "Establezcan sanciones graduales para quienes no respeten las reglas". En una ocasión, uno de los habitantes pescó más de lo permitido. En lugar de castigarlo severamente, hablaron con él para entender su situación y le dieron una advertencia. Si volvía a hacerlo, recibiría una sanción más estricta.

 

Sexto principio: "Resuelvan los conflictos de manera rápida y justa". Cuando había desacuerdos, como cuando una familia quería pescar más en una época difícil, se organizaban reuniones para discutir y encontrar soluciones juntos. La comunidad decidía lo que era justo para todos.

 

Séptimo principio: "Reconozcan el derecho de la comunidad a organizarse". Eleonor les enseñó que era importante que los demás respetaran su derecho a cuidar sus recursos de esta forma. Verdevalle se ganó la confianza de otros pueblos, que respetaban sus decisiones.

 

Octavo principio: "Si están conectados a un sistema más grande, asegúrense de coordinarse". Verdevalle no era el único pueblo que usaba los ríos y bosques; otros pueblos también dependían de ellos. Así que Verdevalle se reunió con los pueblos vecinos para compartir ideas y crear reglas conjuntas, logrando proteger aún más sus recursos.

 

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Manifiesto de acuerdo de Facultades de Ciencias miembros de ACOFACIEN

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Resumen

"Las Facultades de Ciencias miembros de la Asociación Colombiana de Facultades de Ciencias (ACOFACIEN) somos agentes fundamentales en la gestión integral de la biodiversidad. Por esto, nos comprometemos a impulsar, desde nuestras instituciones, los cambios necesarios para fortalecer nuestras contribuciones históricas y mantener las reflexiones permanentes sobre los desafíos que enfrentamos como sociedad ante la pérdida de biodiversidad.”

 

Más de 50 facultades que conformamos la ACOFACIEN firmamos un acuerdo de compromiso con el Marco Global de Biodiversidad, en la Asamblea N°. 45 en Quibdó, Chocó, a propósito de la #COP16. En esta Asamblea se reconoció, a través de un comunicado, que la biodiversidad del planeta está bajo amenaza.

 

“Desde este llamado de urgencia para Colombia, reconocemos que el nuevo Marco Global de Biodiversidad y el Plan de Acción de Biodiversidad al 2030 presentan una oportunidad crucial para unirnos como sociedad y revertir esta tendencia”, dicen.

 

El trabajo de análisis de las fortalezas y oportunidades de las facultades fue liderado desde la Universidad de los Andes por la profesora Sandra Vilardy de la Facultad de Administración, junto con la dirección ejecutiva de ACOFACIEN.

 

Además, la Asamblea delegó al decano de nuestra Facultad, Daniel Cadena, para hacer la presentación oficial de este acuerdo en la COP16, en Cali, este mes.

 

Conoce el acuerdo completo, aquí

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"Las Facultades de Ciencias miembros de la Asociación Colombiana de Facultades de Ciencias (ACOFACIEN) somos agentes fundamentales en la gestión integral de la biodiversidad.
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"Las Facultades de Ciencias miembros de la Asociación Colombiana de Facultades de Ciencias (ACOFACIEN) somos agentes fundamentales en la gestión integral de la biodiversidad. Por esto, nos comprometemos a impulsar, desde nuestras instituciones, los cambios necesarios para fortalecer nuestras contribuciones históricas y mantener las reflexiones permanentes sobre los desafíos que enfrentamos como sociedad ante la pérdida de biodiversidad.”

 

Más de 50 facultades que conformamos la ACOFACIEN firmamos un acuerdo de compromiso con el Marco Global de Biodiversidad, en la Asamblea N°. 45 en Quibdó, Chocó, a propósito de la #COP16. En esta Asamblea se reconoció, a través de un comunicado, que la biodiversidad del planeta está bajo amenaza.

 

“Desde este llamado de urgencia para Colombia, reconocemos que el nuevo Marco Global de Biodiversidad y el Plan de Acción de Biodiversidad al 2030 presentan una oportunidad crucial para unirnos como sociedad y revertir esta tendencia”, dicen.

 

El trabajo de análisis de las fortalezas y oportunidades de las facultades fue liderado desde la Universidad de los Andes por la profesora Sandra Vilardy de la Facultad de Administración, junto con la dirección ejecutiva de ACOFACIEN.

 

Además, la Asamblea delegó al decano de nuestra Facultad, Daniel Cadena, para hacer la presentación oficial de este acuerdo en la COP16, en Cali, este mes.

 

Conoce el acuerdo completo, aquí

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MINGOYA: Tierra de Ornitólogos

Español
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El documental animadomuestra cómo una comunidad en el sur del Pacífico colombiano se relaciona profundamente con las aves locales.

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El documental animado muestra cómo una comunidad en el sur del Pacífico colombiano se relaciona profundamente con las aves locales.
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Documental: MINGOYA - Tierra de Ornitólogos
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MINGOYA: Tierra de Ornitólogos es un documental que invita a explorar la relación entre las comunidades de Mingoya, una vereda ubicada en Barbacoas, Nariño, y las aves de su territorio.

 

A través de sus voces, el documental relata cómo los habitantes de este “paraíso natural” se relacionan profundamente con las aves locales, valoran y protegen el conocimiento tradicional sobre estas especies y sueñan con un futuro sostenible basado en el turismo de naturaleza enfocado en las aves. 
 

Los habitantes de esta región, sin necesidad de conocer los nombres científicos de las aves, son capaces de identificarlas únicamente por sus cantos y de comprender los mensajes que estos traen. En su mundo, el canto de un pájaro puede ser un presagio de lluvia, un aviso de embarazo, una visita próxima e, incluso, una muerte en la comunidad.
 

A través de ilustraciones animadas, del relato de científicos y la voz de uno de los pobladores de Mingoya, este documental refleja un esfuerzo académico y comunitario por hacer accesible el conocimiento sobre esta diversidad. “Desde la Universidad buscamos que el conocimiento que generamos llegue a una audiencia amplia, diría que a toda la sociedad, especialmente a las comunidades que conviven con la biodiversidad, como campesinos, afrodescendientes e indígenas, ya que son ellos quienes realmente pueden impactar la conservación en el territorio”, señala Daniel Cadena, decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad de los Andes y productor de la obra.
 

El documental es el resultado de una serie de expediciones a diversos puntos de Colombia, donde los investigadores estudiaron los cambios en las aves, los paisajes y las personas a lo largo de más de 110 años de historia. Durante este recorrido, uno de los lugares que más llamó la atención fue Mingoya, un sitio de rica biodiversidad donde, a pesar de los limitados recursos de desarrollo, la comunidad ha logrado convivir en armonía con su entorno. “Mingoya nos mostró una comunidad que, pese a las pocas oportunidades de desarrollo, ha encontrado formas de vivir en equilibrio con su territorio”, destacó Cadena. 
 

Este proyecto ha contado con la participación de varias instituciones, entre ellas la Universidad de los Andes, la Universidad Nacional de Colombia, el Instituto Alexander von Humboldt y la Universidad Javeriana de Cali, así como aliados internacionales como el Museo Americano de Historia Natural y el Laboratorio de Ornitología de Cornell. 

 

El preestreno de MINGOYA se llevó a cabo en el marco de la COP16, y su estreno oficial está programado para el 21 de noviembre en la Universidad de los Andes.

 

 

 

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Trailer: MINGOYA - Tierra de Ornitólogos

Aguantapero

Ilustración de uno de los pájaros presentados en el documental.

En imágenes: el lanzamiento del documental durante la COP16

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