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A profundidad
02/07/2026

El Cristo Mutilado de Bojayá será declarado Bien de Interés Cultural

El Laboratorio de Estudios de Artes y Patrimonio, apoyó al Ministerio de las Culturas en el proceso para declarar el Cristo Mutilado y el Inmaculado Corazón de María de Bellavista como Bienes de Interés Cultural del ámbito nacional.

El 2 de mayo de 2002, a las 10 de la mañana, Rosa Mosquera estaba en la capilla San Pablo Apóstol de Bellavista, Bojayá, junto a sus hijos y, de acuerdo con su relato, con cerca del 90 % de la población. “Estábamos allí cuando estalló la pipeta”, recuerda.

 

En medio de la explosión, provocada por un cilindro bomba que cayó sobre el templo y causó la muerte de cerca de 100 personas, dos imágenes que estaban en la iglesia se convirtieron en símbolos de memoria, duelo, resistencia y esperanza para la comunidad: el Cristo Mutilado y el Inmaculado Corazón de María de Bellavista.

 

Más de dos décadas después, ambas imágenes están cerca de recibir un reconocimiento nacional. El Consejo Nacional de Patrimonio Cultural dio concepto favorable para que sean declaradas Bienes de Interés Cultural del ámbito nacional, una figura que reconoce su valor histórico, cultural, religioso y simbólico para el país.

 

Para sustentar ese proceso, se realizaron análisis técnicos de las imágenes con el apoyo del Laboratorio de Estudios de Artes y Patrimonio, LEAP, de Los Andes.  “El trabajo realizado en el laboratorio permitió conocer mejor el estado material del Cristo Mutilado, identificar sus afectaciones y orientar las acciones necesarias para su conservación, sin borrar las huellas que lo convirtieron en símbolo de memoria para Bojayá”, explica Mario Omar Fernández, científico de la conservación del patrimonio cultural.

 

Cristo Mutilado

Investigadores del LEAP y profesionales del Ministerio de las Culturas durante el análisis técnico de las imágenes religiosas de Bojayá.

Cristo Mutilado

“El Cristo Mutilado es un símbolo de paz y de reconstrucción. Es la muestra de la barbarie que vivimos como comunidad, pero también de esa luz que se revierte”.
Rosa Mosquera, del Grupo de Mujeres Artesanas Guayacán, de Bojayá.

Una mirada científica para conservar sin borrar la memoria

 

Mario Omar, profesor e investigador del LEAP, explica que el análisis realizado tanto al Cristo de Bojayá como a la imagen del Inmaculado Corazón de María buscaba identificar los materiales actuales de las piezas, comprender cómo fueron intervenidas por la comunidad y reconocer posibles deterioros para orientar su conservación.

 

“Conocer la materialidad, conocer de qué está compuesta la obra y cómo es su estructura permite establecer medidas de conservación para que esta escultura pueda ser legada a futuras generaciones de colombianos”, señala. 

 

Para lograrlo, el equipo trabajó con pequeñas muestras tomadas en Bojayá por María Carolina Correal, restauradora del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. En el LEAP, esas muestras fueron puestas en resina, cortadas, pulidas, observadas al microscopio y fotografiadas. También se hicieron estratigrafías, un procedimiento que permite leer las capas de material y pintura de la obra, así como análisis con microscopio electrónico de barrido, mapeo elemental y espectros EDS/EDX. Posteriormente, la escultura fue sometida a rayos X en Bogotá para conocer detalles de su estructura interna.

 

Ese proceso permitió reconstruir parte de la historia material del Cristo. El informe técnico identificó una base asociada a carbonato de calcio, capas de pinturas sintéticas, pigmentos como blanco de titanio, óxidos de hierro, tierras marrones, restos de yeso y recubrimientos orgánicos de consistencia cerosa. También confirmó que algunas zonas de la pieza conservan capas superpuestas, lo que ayuda a entender tanto sus materiales originales como intervenciones posteriores.

 

Según Fernández, la escultura fue reforzada con tejidos, posiblemente de yute, y parte de su pintura original fue retirada porque se encontraba en muy mal estado. Uno de los hallazgos más significativos fue que esas capas originales no se desecharon: fueron encapsuladas en una resina y conservadas en la parte posterior del Cristo. “Quedan como una reliquia en la parte de atrás del Cristo. Quizás eso es lo más interesante que hemos encontrado”, explica el profesor.

 

Las mujeres de Bojayá han sido guardianas de esta memoria y han mantenido vivo su significado para la comunidad. “El Cristo ha estado con nosotros y nos acompaña en todo momento. Nos ha ayudado a vivir, a sobrevivir y a fortalecernos más en la fe. Por eso, esta declaratoria tiene un valor difícil de describir, pero podemos asegurar que es un gran logro”, relata Rosa Mosquera, víctima del conflicto.

Cristo Mutilado

Las radiografías aportaron información clave sobre los materiales, uniones y afectaciones de las imágenes.