¿Hemos aprendido a cuidarnos?
Columna de Sandra Vilardy, profesora de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes en El EspectadorLos desastres tienen esa capacidad brutal de examinarnos cada tanto y mostrarnos al mismo tiempo cuánto hemos aprendido y cuánto nos falta por resolver. Colombia ha aprendido de sus tragedias. El terremoto de enero de 1999 en el Eje Cafetero dejó, además de una profunda herida, aprendizajes que contribuyeron a fortalecer las normas, las capacidades institucionales y nuestra manera de construir frente al riesgo sísmico. Algo de ese aprendizaje seguramente lo estamos viendo esta vez, donde muchas edificaciones resistieron un movimiento extraordinariamente fuerte y prolongado.
Pero en nuestro país atravesado por enormes brechas sociales y económicas, estar protegido también depende de las posibilidades de cada uno. Según el CENAC en el 2023 –divulgada por el Consejo Profesional Nacional de Arquitectura– tres de cada cinco viviendas que aparecen en el mercado colombiano son de origen informal, construidas sin licencia. Hemos aprendido a reducir la vulnerabilidad, pero todavía no hemos logrado que esa protección llegue a todos.
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