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En Medios
01/10/2026

El Atlas catalán: la gran pintura del mundo medieval

Mauricio Nieto, profesor del Departamento de Historia de la Universidad de los Andes, escribió una columna en El Espectador sobre el Atlas Catalán, una obra fundamental de la cartografía medieval.

Los mapas son documentos históricos únicos, no tanto porque sirvan para ubicarnos espacialmente, sino porque son expresiones de las sociedades que los producen. Más que pinturas neutrales del mundo, son representaciones en las cuales el cartógrafo selecciona qué se incluye y qué no, jerarquiza y ordena el mundo. Son artefactos poderosos que permiten poseer el mundo a escala humana, definir fronteras, servir como cartas de propiedad y trazar dominios. Sobre un mapa se puede planear el futuro, grandes batallas, expediciones, naciones o imperios. Con un mapa en sus manos, un hombre pequeño se transforma en un hombre poderoso, quien, gracias a la ciencia de la cartografía, puede tener una nación o el mundo entero en sus manos. Los mapas pueden ser muchas cosas al mismo tiempo, instrumentos militares y políticos, pero también pueden ser bellas obras de arte con complejos contenidos simbólicos. Por todo esto, los mapas son extraordinarios testimonios de su tiempo. 

 

El llamado “Atlas catalán”, elaborado por cartógrafos mallorquines del siglo XIV, además de ser una representación cristiana del mundo y una expresión del poder político de la Corona de Aragón, es una pintura del mundo medieval. La obra se compone de 6 hojas dobladas por la mitad, pegadas sobre tablas de madera con una envergadura total de tres metros de largo por 65 cm de alto. Es un mapa único, no solo por su tamaño, sino por el detalle y la riqueza de su contenido, con una suntuosa decoración, una rica toponimia y textos descriptivos en lengua catalana. Su tamaño y detalle hacen difícil su reproducción impresa; por lo que, en esta oportunidad, el lector tendrá que imaginar los detalles o hacer uso de una imagen de alta resolución digital. La carta no está firmada, pero sabemos que su autor fue un judío convertido al cristianismo de nombre Abraham Cresques, quien, con la ayuda de su hijo Jehuda, confeccionó este colosal mapamundi entre 1375 y 1377, al parecer como un regalo del rey de Aragón a su homólogo de Francia. 

 

 

Consulte la nota completa en: https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/el-atlas-catalan-la-gran-pintura-del-mundo-medieval-el-teatro-de-la-historia/ | Vía El Espectador