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31/05/2026

Elecciones presidenciales 2026: segunda vuelta y dudas sobre el preconteo

Expertos hacen un llamado a la calma tras los cuestionamientos al proceso electoral. Análisis del mapa político que dejan las urnas y una segunda vuelta marcada por una fuerte polarización.

Los resultados del preconteo de la primera vuelta presidencial en Colombia dejaron un escenario que aumenta la polarización electoral. Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda dividen al electorado y pasan a segunda vuelta. Las demás campañas quedaron muy por debajo de lo esperado, incluso lejos de los pronósticos de las encuestas.
 

De la Espriella obtuvo 10.361.499 votos, equivalentes al 43,74 %; mientras que Cepeda alcanzó 9.688.361 votos, con el 40,90 %. Más atrás quedaron Paloma Valencia, con 1.639.685 votos, el 6,92 %, y Sergio Fajardo, con 1.009.073 votos, el 4,26 %. 
 

Tras conocerse los resultados, el presidente Gustavo Petro cuestionó en su cuenta de X el conteo preliminar. “El llamado conteo transmitido no tiene fuerza vinculante. Sus datos no son norma pública. Como presidente, no acepto los resultados del preconteo de la firma privada de los hermanos Bautista”, escribió. Según el mandatario, los algoritmos del software de conteo y escrutinio debían permanecer sin modificaciones, pero en la última semana habrían sido cambiados en tres oportunidades. Además, aseguró que se agregaron 800.000 cédulas de personas que, según él, no están en el censo oficial.


Petro afirmó que, conforme a la ley, los resultados que reconocerá serán los emitidos por las comisiones escrutadoras, dirigidas por jueces de la República. 

 

“Que el mismo presidente de la República cuestione los resultados electorales o postergue su aval genera zozobra e inestabilidad. Sin embargo, las instituciones democráticas colombianas son suficientemente fuertes para resistir semejante cuestionamiento. En ese sentido, es desafortunado, pero prevalecerán los procesos democráticos establecidos para ese fin”, afirma Angelika Rettberg, magíster en Ciencia Política y decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes.

 

Por su parte, Miguel García, Ph. D. en Ciencia Política de University of Pittsburgh, cuestiona la afirmación del Presidente: “Es irresponsable lo que dice Petro; además, carece de evidencia. Pero no creo que afecte la estabilidad democrática e institucional”, señala.

 

 

Los discursos de Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella

 

Los discursos de los candidatos que pasaron a segunda vuelta dejaron ver el tono con el que comienza esta nueva etapa de la campaña. Más que llamados a la unidad o propuestas para el país, predominaron los insultos al adversario, la alta confrontación política y, en el caso del candidato de la izquierda, la desconfianza frente al proceso electoral.

 

Iván Cepeda fue el primero en pronunciarse. “Hay dos situaciones que, en este momento, son bastante confusas. El presidente de la República acaba de pronunciarse de manera clara sobre una de ellas. Hay un desfase que queremos verificar en torno al censo electoral. Y no es cualquier desfase: estamos hablando de 885.000 personas o cédulas. Queremos, porque somos gente seria, que eso se aclare”, dijo. Cepeda también afirmó que su campaña revisa información sobre posibles votaciones atípicas en un número indeterminado de mesas.

 

Más tarde, desde Barranquilla, Abelardo de la Espriella aseguró en su discurso que defenderá la democracia y lanzó fuertes señalamientos contra el presidente Gustavo Petro y contra Iván Cepeda. “No vamos a permitir que, utilizando la combinación de todas las formas de lucha, Petro, Cepeda y demás hierbas del pantano, bandidos redomados, se roben la voluntad del pueblo. Vamos a defender la democracia por la razón o por la fuerza”, afirmó. El candidato también pidió que Estados Unidos y otros países democráticos vigilen la segunda vuelta electoral. 

 

Para Miguel García, que también es codirector del Observatorio de la Democracia de la Universidad de los Andes, este tipo de lenguaje puede tener efectos en el comportamiento de los votantes que no se sienten representados por ninguno de los dos candidatos. “Ese lenguaje tan polarizante genera miedo y probablemente redunde en que algunas personas que votaron por otros candidatos simplemente se abstengan o voten en blanco”.


García además advierte que, en el caso de De la Espriella, estos pronunciamientos podrían anticipar una campaña más agresiva de cara a la segunda vuelta. Según el profesor, la estrategia de acercarse a sectores más moderados —el nombramiento de José Manuel Restrepo como fórmula vicepresidencial— les dio resultado, por lo que podrían combinar ese movimiento con una confrontación más dura.

 

“Posiblemente jueguen más duro en lo que queda. Eso, de todas formas, es un riesgo, pues hay investigaciones que muestran rechazo popular a las estrategias electorales basadas en odio. Eso produce desmovilización”, agrega.

 

Por su parte, Rettberg considera que el tono de los discursos y las expresiones fuertes, hiperbólicas o confrontacionales muestran que ambos candidatos buscan mantener activo el alto nivel emocional que movilizó a sus electores en la primera vuelta.

 

“No contribuye al debate de las ideas, pero los discursos son reflejo de lo que hemos visto en el resto de la campaña: mucha microsegmentación para llegar a perfiles electorales muy puntuales, activando emociones negativas hacia el otro lado y generando con eso una sensación de que todo está en juego. Eso ha resultado eficaz para lograr altísimos niveles de participación; de hecho, una participación muy alta, superada solo por la participación presidencial que hubo en 1974, y eso es diciente de cómo el electorado se sintió movilizado por estas dos grandes candidaturas”, señala Rettberg.

Análisis de la primera vuelta electoral

 

Para Miguel García, los resultados muestran que el sistema político colombiano se sigue organizando alrededor de dos grandes coaliciones.

 

La izquierda con un electorado fiel, que respalda al gobierno y que llega a la segunda vuelta con una votación significativa, aunque no suficiente para ganar sola la presidencia. La derecha en proceso de reconfiguración alrededor de una figura emergente como Abelardo de la Espriella.  “Esta coalición de derecha capturó el fuerte sentimiento de rechazo que un segmento grande de la población tiene hacia el presidente Petro”, analiza García. 

 

Para el profesor, el resultado también revela la debilidad de la clase política tradicional para movilizar votantes en una elección presidencial. En ese sentido, considera que el desempeño de la campaña de Paloma Valencia fue bajo frente a las expectativas y que buena parte de esos votos se movió hacia De la Espriella. 

 

Angelika Rettberg también plantea una lectura de género sobre los resultados. “Llama la atención que se impuso un machismo muy grande en el electorado colombiano. La perspectiva de votar por una mujer, aunque fuera uribista, fue inaceptable para muchas de las personas que terminaron votando por Abelardo de la Espriella, quien hizo afirmaciones misóginas y machistas, y tuvo una serie de expresiones que muestran lo que también en otros países hemos visto como un backlash contra los avances en materia de género y los derechos de las mujeres. Eso me parece muy preocupante”.

 

La doctora en Ciencia Política de Boston University señala, entre otros aspectos, que los resultados dejan tres señales importantes: el posible reacomodo de la costa Caribe en segunda vuelta, el desplome del uribismo clásico y una lectura de género sobre la votación. Aunque la costa ha sido un fortín del petrismo y en esta primera vuelta mantuvo una votación favorable al progresismo con el triunfo de Iván Cepeda, advierte que la posibilidad de elegir a un presidente de la costa podría mover parte de ese electorado hacia Abelardo de la Espriella. En Antioquia, tradicional bastión uribista, el resultado de Paloma Valencia quedó muy por debajo de las expectativas.  “Llama la atención también el desplome del uribismo clásico y cómo una buena parte del voto de la derecha se fue hacia la campaña de Abelardo de la Espriella”, afirma.

 

 

¿Respaldo o rechazo al gobierno actual?

 

Los resultados también pueden interpretarse como una evaluación del gobierno actual. Para Miguel García, aunque Petro mantiene niveles de popularidad altos para un mandatario en su cuarto año, muchos ciudadanos votaron pensando en temas en los que consideran que el Gobierno no tuvo un buen desempeño.

 

“No me cabe duda de que muchos colombianos votaron con temas como la salud o la seguridad en mente, que son aspectos en los que el gobierno Petro no se ha desempeñado bien”.

 

También considera que el presidente es una figura que moviliza emociones muy fuertes entre los electores. “Petro es un político que genera emociones muy extremas: o se le quiere o se le odia. Entonces muchos colombianos votaron con una fuerte emocionalidad antipetrista”, sostiene.

 

En ese sentido, la votación de De la Espriella puede leerse como una expresión del rechazo hacia el Gobierno, mientras que la de Cepeda muestra la permanencia de una base progresista fiel, aunque insuficiente para imponerse en primera vuelta.

 

Con ese panorama, la segunda vuelta arranca marcada por la disputa por la legitimidad del proceso, la recomposición de las fuerzas políticas y una campaña que, desde sus primeros discursos, parece mantener el tono de confrontación que movilizó a buena parte del electorado.

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