La IA en América Latina: una oportunidad para el desarrollo, el crecimiento y la equidad
La IA en América Latina representa una oportunidad para transformar la educación, el empleo y la productividad con una visión regional.La inteligencia artificial (IA) será una de las fuerzas que más transformará a América Latina en los próximos años. La pregunta ya no es si la región la adoptará, sino si será capaz de orientarla hacia sus propios desafíos y oportunidades, o si simplemente seguirá el rumbo marcado por tecnologías desarrolladas en otros contextos. La IA puede convertirse en un motor de desarrollo, crecimiento y equidad, pero todo motor avanza en la dirección que definen quienes lo diseñan.
Como recuerda la Encíclica Magnífica Humanitas, la IA no es una tecnología neutral. Detrás de cada modelo existen decisiones sobre su entrenamiento, sus prioridades y los valores que incorpora. Hoy, buena parte de esas decisiones se toman lejos de América Latina y sin considerar las particularidades de nuestra realidad.
Las oportunidades son enormes. En sectores como la salud, la educación, la gestión pública, la agricultura, la energía o la logística, la IA puede ayudar a resolver problemas que hoy limitan nuestra competitividad y bienestar. Sin embargo, ese potencial viene acompañado de desafíos que no podemos ignorar.
El primero es la dependencia tecnológica: consumir modelos desarrollados en otros países mientras exportamos el talento capaz de adaptarlos a nuestras necesidades. El segundo es la distancia entre la expectativa y el impacto, cuando la conversación sobre IA se queda en anuncios sin traducirse en soluciones concretas para las personas. También está el reto ambiental, pues cada sistema de IA tiene una huella ecológica que debe incorporarse al debate global. Y, sobre todo, está el desafío de la equidad: una misma tecnología puede reducir brechas o ampliarlas, dependiendo de cómo se diseñe y de quién tenga acceso a ella.
En América Latina, estos desafíos adquieren una dimensión particular. Muchos análisis sobre el futuro del trabajo parten de economías con mercados laborales, sistemas educativos y redes de protección social más robustos que los nuestros. Nuestra realidad es distinta. La pandemia aceleró la incorporación de millones de personas a plataformas digitales, muchas de ellas en condiciones de alta vulnerabilidad frente a la automatización. En una región donde la movilidad social sigue siendo un reto, resulta urgente fortalecer la educación para que la tecnología complemente el trabajo humano, en lugar de reemplazarlo. La inversión en talento, investigación y aprendizaje a lo largo de la vida será la mejor herramienta para convertir la IA en un factor de prosperidad compartida.
Las universidades tenemos una responsabilidad que no podemos delegar. Con ese propósito, la Universidad de los Andes, el Tecnológico de Monterrey y la Pontificia Universidad Católica de Chile hemos fortalecido nuestra colaboración a través de La Tríada, una alianza que impulsa la excelencia académica, la investigación conjunta y el desarrollo de soluciones para los desafíos de la región.
La IA será para América Latina aquello que decidamos construir con ella. No será una promesa importada ni una solución automática. Su impacto dependerá de nuestra capacidad para formar talento, generar conocimiento y colaborar más allá de las fronteras. En septiembre, La Tríada se reunirá en Santiago de Chile para seguir avanzando en ese propósito, convencida de que las transformaciones más profundas comienzan donde siempre han nacido las mejores ideas: en la educación, la investigación y la cooperación entre instituciones comprometidas con el futuro de la región.
Autores: Raquel Bernal (Universidad de los Andes), Juan Pablo Murra (Tecnológico de Monterrey) y Juan Carlos de la Llera (Pontificia Universidad Católica de Chile).
Esta columna fue publicada originalmente en distintos medios de América Latina, entre ellos El Tiempo (Colombia), Reforma (México) y La Tercera (Chile). Puede consultarse en: