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A profundidad
08/07/2026

Cómo la ciencia puede mejorar el rendimiento en el fútbol colombiano

Dos estudios de Los Andes analizan más de 6.000 desempeños de futbolistas y muestran cómo la ciencia empieza a redefinir el fútbol en Colombia.

Desde el Mundial de Catar 2022, cuando la inteligencia artificial ayudó a detectar fueras de lugar en segundos y los jugadores comenzaron a portar sensores capaces de registrar miles de datos durante un partido, el fútbol dejó de medirse únicamente en goles y asistencias.

 

Hoy, cada sprint, aceleración, cambio de dirección o frenada queda registrado por dispositivos GPS. Esa información permite entender cómo rinde un futbolista, anticipar lesiones y diseñar entrenamientos personalizados. Lo que parecía exclusivo de las grandes ligas europeas también comienza a transformar el fútbol colombiano.

 

La verdadera pregunta no es si el país ya utiliza tecnología en sus equipos profesionales. La cuestión es si realmente está convirtiendo esos datos en conocimiento para competir mejor.

 

Dos investigaciones recientes, en las que participó Mónica Cala, líder del Core Metabolómica de la Universidad de los Andes, junto con otros investigadores de Colombia, Brasil, España y Australia y en colaboración con la División Mayor del Fútbol Profesional Colombiano (Dimayor), ofrecen una de las radiografías más completas del rendimiento físico del fútbol profesional colombiano. 

 

Una analizó 970 partidos, 506 jugadores y 5909 registros jugador-partido en la liga masculina; la otra estudió 111 partidos, 119 futbolistas y 758 observaciones de la liga femenina mediante tecnología GPS. Ambos trabajos establecen referencias específicas para el fútbol colombiano y muestran que el país empieza a construir su propia ciencia del rendimiento.

Mundial de Fútbol 2026

Foto: AFP

Mientras que en Colombia el promedio de distancia recorrida es de 9.219 metros, en las ligas europeas "top" los futbolistas suelen recorrer entre 9.500 y 11.500 metros por partido.

¿Cómo la ciencia y los datos están cambiando el fútbol colombiano?

Los resultados revelan que no todos los jugadores enfrentan las mismas exigencias físicas. En el fútbol masculino, los laterales concentran la mayor cantidad de carreras de alta intensidad y sprints, mientras que los mediocampistas centrales recorren las mayores distancias durante un partido. 

 

Los delanteros, por su parte, realizan menos distancia total, pero protagonizan acciones explosivas que pueden definir un encuentro.

 

En la liga femenina ocurre un patrón similar. Las mediocampistas centrales recorren, en promedio, cerca de 8,4 kilómetros por partido, mientras que laterales y extremas registran las mayores demandas de velocidad, aceleraciones y desaceleraciones. 

 

Estos datos ofrecen una referencia inédita para planificar entrenamientos, gestionar la recuperación y disminuir el riesgo de lesiones.

 

Sin embargo, para Mónica Cala, los datos que producen los GPS solo cuentan una parte de la historia. “Los sensores nos dan información muy importante acerca de la carga externa de un jugador, pero si queremos conocer el impacto real se requiere analizar su organismo, es decir, lo que conocemos como carga interna”.

 

Es allí donde entra la metabolómica, una disciplina que estudia las pequeñas moléculas presentes en el organismo para entender cómo responde cada deportista al entrenamiento, el esfuerzo y la recuperación. 

 

“Cuando tenemos las dos capas de información, tanto la carga externa como la interna, podemos tener un panorama completo del jugador. Dos jugadores pueden tener el mismo nivel de carga externa, pero responder diferente a un entrenamiento por la manera en que trabaja su organismo”, explica Cala.

 

En la práctica, esto significa que dos deportistas pueden recorrer la misma distancia y realizar el mismo número de sprints, pero, mientras uno puede recuperarse en pocas horas, el otro podría presentar mayor fatiga o un riesgo más alto de lesión. Sin analizar esa respuesta biológica, ambos parecerían haber tenido el mismo rendimiento, cuando en realidad sus necesidades de reparación serían completamente diferentes.

 

Para Julen Castellano, profesor de la Universidad del País Vasco y coautor del estudio, ese es precisamente el mayor reto del fútbol moderno: “convertir millones de datos en mejores decisiones y no simplemente acumular estadísticas”.

 

Esa capacidad de interpretar los datos, más que de producirlos, es la que hoy diferencia a las ligas más avanzadas del mundo.

Mundial de fútbol 2026

Foto: AFP

El promedio de velocidad máxima colombiana es de 30,0 km/h, mientras que en Europa supera frecuentemente ese número, dependiendo de la posición.

¿Colombia está preparado para competir con las grandes ligas?

El análisis de datos dejó hace años de ser una herramienta exclusiva de laboratorios deportivos para convertirse en una pieza clave del fútbol de élite. Hoy, clubes de la Premier League, LaLiga y la Bundesliga utilizan GPS, cámaras de seguimiento e inteligencia artificial para decidir cargas de entrenamiento, prevenir lesiones e incluso apoyar procesos de contratación de jugadores. La FIFA, por su parte, impulsa programas de investigación que buscan integrar estas tecnologías al desarrollo del fútbol profesional y de selecciones nacionales.

 

Colombia también avanza en esa dirección. En 2021, la Dimayor incorporó métricas avanzadas e inteligencia artificial al análisis de las competencias profesionales y, posteriormente, los clubes recibieron dispositivos GPS para fortalecer el monitoreo físico de los jugadores. 

 

Pero, como explica Cala, copiar modelos europeos no basta. El país tiene escenarios únicos, con partidos disputados tanto al nivel del mar como en ciudades ubicadas a más de 2.500 metros de altitud, además de diferencias climáticas y fisiológicas que pueden modificar la respuesta del organismo frente al esfuerzo. 

 

Esa construcción de conocimiento también ocurre en la Universidad de los Andes. A través de MetCore, su Centro de Metabolómica, investigadores analizan cómo responde el organismo de los deportistas al entrenamiento y desarrollan herramientas que podrían aplicarse en el deporte de alto rendimiento. Ese trabajo también se complementa con cursos de educación continua dirigidos a profesionales interesados en análisis de datos biológicos y tecnológicos.

 

En ese camino, la ciencia ya no es un complemento del entrenamiento, sino parte del juego. El siguiente desafío será transformar esa información en decisiones que se traduzcan en mejores en un fútbol más competitivo. El talento seguirá siendo el sello colombiano, pero cada vez dependerá más de lo que ocurre fuera de la cancha: en los laboratorios, los computadores y los datos.

Mundial de Fútbol 2026

Foto: AFP

En las ligas europeas, los extremos y laterales suelen cubrir entre 900 y 1.200 metros en carreras de alta intensidad. En Colombia, un extremo suma en promedio unos 596 metros en zonas similares.