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A profundidad
03/07/2026

Daniel Cadena: la evolución del vuelo de las aves

El primer colombiano en recibir el premio William Brewster de ornitología toma el relevo de los naturalistas históricos, en una muestra de la evolución científica del país. 

Como les ocurre a muchos estudiantes, Daniel llegó algo perdido a su pregrado en Biología. Solo sabía que le gustaba salir a la naturaleza y de pesca con su padre; se imaginó que llegaría a la universidad a estudiar de inmediato los “bichos” que encontraba en los paseos familiares. Sin embargo, la carrera comenzó con clases de química, matemáticas y otras materias un poco abstractas, lo que lo llevó a pensar en retirarse.  

 

Pero la pasión, el rigor y una serie de felices coincidencias llevaron a Daniel Cadena a ser el actual decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad de los Andes que estuvo a punto de abandonar en su juventud; hoy es un biólogo reconocido internacionalmente por su trabajo con las aves, lo que este 2026 le ha hecho merecedor del premio William Brewster de la American Ornithological Society (AOS), una organización con más de 140 años de historia. Asimismo, a ser elegido presidente de dicha organización para el período 2028-2030, lo que lo convierte en el primer científico no estadounidense o canadiense en ocupar ese cargo.  

 

El decano ha publicado más de 130 artículos en revistas de prestigio y ha dirigido más de 80 tesis de estudiantes de pregrado y posgrado. Como cuenta este doctor en Ecología, Evolución y Sistemática por la Universidad de Missouri, fueron las propias aves las que en esos primeros años le hicieron alzar vuelo en el campo de la biología.  

 

A la espera de los pájaros

En plena crisis vocacional llegó la primera coincidencia. Fue el encuentro con un amigo, Carlos Botero, quien lo invitó a un almuerzo donde los estudiantes de semestres más avanzados presentaban los trabajos realizados en el Parque Nacional Natural Tinigua, en la Macarena. Era “primíparo” para saber que la Universidad de los Andes tenía una estación biológica y “que uno podía irse un mes o incluso seis meses a ese lugar, a estudiar plantas, animales, ecología, etcétera”, recuerda Cadena.  

 

La posibilidad de esa experiencia lo entusiasmó y abrió sus perspectivas, así que le pidió al profesor Carlos Mejía que lo dejara ir a la Macarena. Aunque en un primer momento le negaron esa posibilidad porque “estaba muy chiquito”, Cadena insistió y reveló su deseo de retirarse si sus estudios no se acercaban a lo que había imaginado al escoger la carrera. 

 

Así llegó al Parque Nacional Natural Tinigua, donde tuvo su primer acercamiento al estudio de las aves. El plan en la selva consistía en que los estudiantes realizaran pequeños proyectos: "y a mí me dieron unos binóculos, una guía de aves y me dijeron, siéntese ahí todo el día a mirar un árbol con frutas y trate de identificar los pájaros que llegan a comer. A mí eso me pareció fascinante”. 

 

Con esa pasión que comenzaba a despertar, al regresar a Bogotá ocurrió otra casualidad. Se abrió un nuevo curso de ornitología. A pesar de que ya tenía su horario de clase definido, quiso inscribir la asignatura, así que le pidió a la profesora Loreta Roselli que lo dejara entrar a clase como asistente. Roselli lo aceptó con la condición de que no faltar a ninguna sesión, lo cual para Cadena no representaba ningún sacrificio.  

 

El primer amor por las aves la compartió con otros compañeros: “eso se volvió casi patológico. Esta idea de ver todas las aves que pudiéramos, yo me volví un observador de aves compulsivo de ir a buscar especies poco conocidas”. Y aunque dice que esa obsesión se ha transformado con los años, ahora el estudio que hace de las aves es más pausado y profundo. Hoy no solo lo motiva saber qué especies hay, sino responder a interrogantes como cuáles son las causas del origen de la enorme diversidad biológica de un territorio como el colombiano.  

 

 

El premio William Brewster Memorial, galardón que se otorga anualmente al autor o coautores de la obra más meritoria —ya sea un libro, monografía o serie de artículos relacionados— sobre aves del hemisferio occidental publicada durante los últimos diez años. Las razones de la AOS para otorgarle esta distinción se basan en su prolífica investigación sobre la especiación, la biogeografía y la migración en vertebrados neotropicales. 

Daniel Cadena ganador del premio William Brewster 2026

El relevo de los naturalistas

El premio que recibirá Cadena en Amherst, Estados Unidos, fue creado en honor a William Brewster (1851-1919), un ornitólogo aficionado estadounidense, cofundador de la Unión Americana de Ornitólogos y curador del Museo de Zoología Comparada de Harvard.  

 

De Brewster a Cadena el estudio de las aves ha evolucionado drásticamente. En los diarios del norteamericano se leen descripciones de aves que pueden parecer rudimentarias, pero que resultaron fundamentales para los estudios posteriores, como este registro del canto de un ave: “El grito duró de ½ a ¾ de segundo y observé las siguientes variaciones: Kèt – kèt – kèt – ă – ă – ă – ă – ă”.  

 

En la época de los grandes naturalistas del siglo XIX y principios del XX —como Frank Chapman, uno de los ídolos del decano—, la ciencia se encontraba en una fase netamente descriptiva. Hoy, los científicos han dado un salto para formular preguntas mucho más complejas, orientadas a descifrar las causas detrás del origen de la riqueza biológica y los mecanismos evolutivos de las especies.  

 

Con base en esas observaciones de los primeros naturalistas, científicos como Cadena trabajan en conjunto con investigadores de la Universidad Nacional, el Instituto Humboldt y entidades internacionales como el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, para estudiar a las aves en los mismos sitios donde fueron observadas hace 110 años. Con estos datos, han logrado identificar cambios morfológicos a través del tiempo, tales como variaciones en el tamaño del pico, las patas, las alas o la longitud de la cola.  

 

 

Cuando se le pregunta por las acciones que pueden realizar los ciudadanos para el cuidado de las aves, su respuesta evoca la labor de los primeros naturalistas: “Tenemos cerca de 2000 especies de aves en Colombia, que son más o menos una quinta parte de todo el mundo ¿cuántas de esas especies ustedes podrían nombrar? Creo que le cuesta trabajo nombrar 10 o 20”. Su llamado es a conocer esta riqueza, porque no se puede proteger lo que no se conoce. 

Daniel Cadena William Brewster Memorial Award

La evolución de la ciencia y las aves

Una característica de Cadena es el trabajo colaborativo con sus estudiantes, dándoles iguales oportunidades como las que recibió de sus profesores. Hoy, las preguntas que se hace junto a sus pupilos están orientadas a encontrar el origen de las especies, sus parientes más cercanos y la incidencia del ambiente en sus cambios físicos y de comportamiento. La fiebre de observar todas las especies posibles pasó a un análisis más pausado y profundo con técnicas de información geográfica, Análisis genético o análisis químicos. Las aves y su estudio han evolucionado. 

 

Un reconocimiento como el que recibe muestra los avances y el impacto internacional de la ciencia colombiana. Tras décadas de predominio de investigadores extranjeros, el país demuestra su capacidad para estudiar sus propias especies, un logro crucial para una de las naciones con mayor biodiversidad de aves en el mundo.  

 

Atrás quedaron los días en que, en esa primera misión en el Parque Nacional Natural Tinigua, apenas podía enfocar con los binoculares las aves que llegaban al árbol que debía vigilar. Ese estudiante que alguna vez pensó en abandonar su carrera recibe uno de los galardones más prestigiosos del mundo de la ornitología, estudiando la especie que le ayudó a enfocar su vida profesional.