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A profundidad
28/07/2026

La música: el alma de una película

Compositores, productores y expertos analizaron el papel de la música en el cine, la televisión y las nuevas plataformas durante el Primer Congreso Iberoamericano de Compositores de Música para Cine.

Una escena de suspenso puede perder toda su tensión sin música. Una secuencia aparentemente divertida puede convertirse en un momento melancólico cuando cambia la melodía. Incluso un personaje puede quedar para siempre en la memoria gracias a unas notas o a una canción que acompaña una escena. 

 

Aunque para alguno puede pasar inadvertida, la música es uno de los componentes que sostienen la narración audiovisual. No está allí únicamente para acompañar las imágenes: también anticipa acontecimientos, revela emociones, conecta personajes, crea atmósferas y ayuda a construir la identidad de una película, una serie o una producción para televisión. 

 

Estas fueron algunas de las reflexiones que se escucharon en el Primer Congreso Iberoamericano de Compositores de Música para Cine, organizado por el Departamento de Música. El encuentro reunió a compositores, productores, académicos y profesionales de la industria audiovisual de distintos países para conversar sobre los procesos creativos, técnicos y narrativos detrás de las bandas sonoras.

 

“La realización del congreso representa un proceso que comenzó hace más de veinte años, cuando se impartieron las primeras clases de música para cine en la Universidad”, comentó Santiago Lozano, director del Departamento. También destacó que el encuentro es un logro colectivo, resultado del trabajo de profesores, estudiantes y varias generaciones de compositores que han contribuido al crecimiento de este campo, y agradeció a los organizadores, invitados internacionales, compositores colombianos e instituciones aliadas que hicieron posible el evento.

 

Durante las charlas, los participantes coincidieron en que la música audiovisual debe comprenderse como un lenguaje capaz de comunicar aquello que los personajes no dicen y de conducir emocionalmente al espectador sin que este sea completamente consciente de su influencia. 

 

El escritor, director y productor audiovisual Dago García explicó que la música puede transformar la manera en que el público interpreta una escena. “No solo refuerza lo que ocurre en una escena. También puede contradecirla y producir una emoción completamente distinta. Una situación puede parecer cómica, pero, si se acompaña con una música melancólica, adquiere otro sentido para el espectador”, señaló durante el conversatorio El papel de la música en los grandes medios.

Primer Congreso Iberoamericano de Compositores de Música para Cine

La proyección de cortometrajes animados estuvo acompañada por la interpretación musical en vivo de estudiantes de Música.

Entre la creación y las necesidades de la producción audiovisual

 

El compositor audiovisual trabaja dentro de una creación colectiva. Su música debe dialogar con el guion, la dirección, el montaje, las actuaciones y el diseño sonoro, pero también responder a las necesidades concretas de una industria. 

 

No siempre se compone a partir de una libertad absoluta. Existen duraciones específicas, escenas que pueden cambiar durante la edición, instrucciones del director, referencias musicales y restricciones técnicas o económicas. 

 

Esta relación exige que el compositor comprenda no solamente la música, sino también la dramaturgia, el lenguaje audiovisual y las distintas etapas de producción. Debe identificar qué necesita una escena y decidir cuándo la música debe intervenir, transformarse o incluso guardar silencio. 

 

“El compositor para medios audiovisuales no solo debe saber escribir música: necesita comprender la historia, trabajar con otros creadores y responder a las necesidades de la producción”,  señaló Andy W. Hill, productor y supervisor musical, exvicepresidente de Producción Musical de Walt Disney Studios.

 

El silencio también tiene una función narrativa. Después de una secuencia cargada de sonidos, su aparición puede producir inquietud, intimidad o expectativa. En otras ocasiones, eliminar la música permite que una actuación, una respiración o un ruido del entorno tengan mayor fuerza. 

 

Por eso, una de las decisiones más importantes no consiste únicamente en determinar qué música debe escucharse, sino en reconocer cuándo una historia no la necesita. 

Andy W. Hill, productor y supervisor musical.

“La música de una película tiene un lenguaje propio. Puede revelar aquello que los personajes sienten, incluso cuando no lo expresan con palabras”.
Andy W. Hill, exvicepresidente de Producción Musical de Walt Disney

Formar compositores para una industria cambiante

 

 

Andy W. Hill ha dedicado parte de su trayectoria a estudiar y enseñar la relación entre música e imagen. Su experiencia en la industria y en la creación de programas académicos especializados muestra que la formación de un compositor audiovisual debe integrar competencias artísticas, narrativas, tecnológicas y profesionales.  "Antes estaba permitido decir ‘le tengo miedo a la tecnología’, ‘no me siento cómodo con ella’ o ‘no sé si pueda acostumbrarme a esto’. Ya no se puede decir eso. Todos tenemos que volverla nuestra aliada, nos guste o no", indicó.
 

 

Además de dominar armonía, orquestación y composición, los nuevos profesionales necesitan entender cómo funciona una producción, comunicarse con directores y productores, responder a tiempos ajustados y adaptar sus propuestas a diferentes formatos y audiencias. 

 

Las transformaciones de la industria también han ampliado los escenarios laborales. Series, videojuegos, documentales, publicidad, contenidos para redes sociales, pódcast y plataformas digitales requieren universos sonoros propios. 

 

Cada formato plantea preguntas diferentes. La música de una película pensada para una sala de cine no necesariamente funciona de la misma manera en una producción que será reproducida en un teléfono celular. Las condiciones de escucha, la duración de los contenidos y los hábitos de las audiencias también intervienen en las decisiones creativas. 

 

Inteligencia artificial en el mundo de la música

 

La inteligencia artificial fue otro de los temas presentes en las conversaciones. Las nuevas herramientas pueden generar melodías, imitar estilos, transformar voces, producir acompañamientos y acelerar algunos procesos.  Estas posibilidades abren alternativas para la experimentación, pero también generan interrogantes sobre la autoría, la originalidad y las condiciones laborales de los creadores. 

 

“La inteligencia artificial puede ser una herramienta útil para resolver tareas técnicas, como reducir el ruido, separar los instrumentos de una grabación o facilitar una transcripción”, explicó Santiago Téllez, egresado de Música de la Universidad de los Andes y ganador del Premio Macondo. Sin embargo, advirtió que delegarle el proceso creativo implica renunciar al criterio, la experiencia y la sensibilidad que distinguen a cada compositor..

 

Tellez,  señaló que la música generada con IA plantea interrogantes sobre la propiedad intelectual, pues estos sistemas se entrenan con obras preexistentes y no siempre es claro quién posee los derechos sobre el resultado. Ante una industria cada vez más homogeneizada por los algoritmos, recomendó a los nuevos compositores fortalecer aquello que los hace únicos y apostar por una creación más personal y artesanal.

 

El debate no se reduce a aceptar o rechazar la tecnología. El desafío está en establecer cómo puede utilizarse como una herramienta al servicio de la creatividad sin desconocer los derechos de los artistas ni reemplazar las decisiones humanas que le dan sentido a una obra. 

 

La música audiovisual no surge únicamente de combinar sonidos. Requiere interpretar personajes, comprender conflictos, identificar emociones y tomar decisiones narrativas. Aunque un sistema pueda generar una composición técnicamente correcta, todavía permanece la pregunta sobre su capacidad para comprender la historia que debe contar. 

Felipe Téllez

La IA ayuda a reducir el ruido, separar los instrumentos de una grabación o facilitar una transcripción, pero delegarle el proceso creativo implica renunciar al criterio, la experiencia y la sensibilidad de cada compositor”.
Felipe Téllez, ganador del Premio Macondo a Mejor Música Original.