¿Cómo se está transformando la investigación científica?
El reto para los investigadores: enfrentar la financiación incierta, fortalecer su influencia y responder al avance de la inteligencia artificial.La investigación científica atraviesa un momento de transformación a nivel global. Financiación incierta, altos costos para publicar, el avance acelerado de la inteligencia artificial, entre otros factores, marcan hoy el panorama.
Las disputas políticas e institucionales han afectado la financiación científica y, con ella, la continuidad del trabajo de los investigadores. En Estados Unidos, por ejemplo, los debates en el Congreso y en las cortes han afectado el flujo de recursos. Más de 10 mil doctores en áreas STEM habrían dejado sus empleos en ese país como consecuencia de recortes presupuestales. En Reino Unido, una propuesta de reducción del 30 % al presupuesto del sector encendió las alarmas de la comunidad académica, aunque luego la medida fue reversada al 2 %.
Estos datos fueron planteados por Silvia Restrepo, presidenta del Boyce Thompson Institute —un centro independiente de investigación en ciencias de la vida afiliado a la Universidad de Cornell—, durante el encuentro ¿Estamos protagonizando la desaparición de la investigación científica?
En América Latina, el panorama también es complejo. La doctora en Ciencias de la Vida, Biología, Diversidad y Adaptación de las Plantas por la Université Paris VI advirtió que, en algunos países, los recortes a la ciencia responden a decisiones políticas deliberadas. Mencionó el caso de Argentina, donde señaló que el sistema de ciencia y tecnología atraviesa un proceso de debilitamiento, con una inversión del 0,14 % del producto interno bruto (PIB). También se refirió a Colombia, con una inversión del 0,2 % del PIB, y destacó la reducción significativa del presupuesto del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, del 53 %. Este escenario evidencia una pérdida de capacidades científicas y de talento altamente formado.
Para la investigadora, este contexto no solo compromete recursos: también afecta capacidades científicas y talento altamente formado en un momento en el que el mundo necesita más conocimiento para responder a problemas complejos. Sin embargo, aclaró que la confianza en los investigadores sigue siendo alta en muchos países; lo que existe es una creciente desconfianza hacia las instituciones, especialmente cuando la ciencia se cruza con debates políticos.
“En Estados Unidos, la confianza en la ciencia aumenta entre los demócratas y disminuye entre los republicanos. No permitamos que eso pase en Colombia: el amor a la ciencia no se puede volver partidista”.
Silvia Restrepo
Silvia Restrepo, presidenta del Boyce Thompson Institute, reflexionó sobre los desafíos globales de la investigación científica y el papel de la inteligencia artificial en la producción de conocimiento.
Rigor, comunicación y responsabilidad científica
La integridad científica también aparece como un frente de alerta. “En el último año se retractaron más de diez mil artículos científicos, muchos provenientes de paper mills”, señaló Restrepo. Estas “fábricas” de artículos académicos producen en masa publicaciones falsas o de baja calidad, que luego son presentadas como investigaciones legítimas. Este fenómeno pone en riesgo los estándares de rigor que sostienen la investigación. En una época en la que la inteligencia artificial puede acelerar la producción de textos, datos y análisis, la verificación se vuelve cada vez más importante.
Frente a la pregunta de si la investigación científica puede desaparecer, Restrepo fue clara: “Sí, si dejamos la responsabilidad solo en manos de los gobiernos y si las universidades no asumimos el liderazgo en información, en convertirnos en influencers de la ciencia y en enfrentar los cambios que trae la inteligencia artificial con rigurosidad científica y responsabilidad”.
Ese cambio, explicó, pasa por comunicar mejor la ciencia con estrategia y dirección, llegar a nuevas audiencias exige entender quiénes son los interlocutores más cercanos y confiables para cada público. Explicó, por ejemplo, que muchas personas escuchan más a sus pares: las mujeres pueden sentirse más interpeladas por una investigadora científica y los hombres por un investigador. "Tenemos que llegar a las audiencias de manera distinta, entender cómo se mueve la comunicación en redes sociales y reconocer que estas se mueven a través de las emociones”.
También destacó la importancia de activar redes globales de colaboración. Los estudiantes, egresados e investigadores que hoy están en distintos países pueden abrir oportunidades de cooperación, financiación y circulación del conocimiento. En ese sentido, las universidades deben producir ciencia y conectar capacidades dentro y fuera del país para responder a desafíos cada vez más complejos.
A esa capacidad de comunicar y conectar se suma otra dimensión: poner el conocimiento al servicio de la sociedad. “Esa capacidad de actuar en sociedad muestra una de las características más importantes de combinar la investigación de punta con gestión, construir estructuras, relaciones y alianzas, y proyectar la investigación de otras personas para poner el conocimiento al servicio de la sociedad”, señaló Jimena Hurtado Prieto, vicerrectora de Investigación y Creación de la Universidad de los Andes.
Jimena Hurtado, vicerrectora de Investigación y Creación de Los Andes, y Silvia Restrepo, presidenta del Boyce Thompson Institute, durante la conversación ¿Estamos protagonizando la desaparición de la investigación científica?
Cómo integrar la IA al trabajo científico
La investigación también puede estar en riesgo si se ignoran las tendencias que están transformando la forma de producir conocimiento. Entre ellas están la digitalización de todas las disciplinas, la aceleración de los ciclos de investigación, la globalización y la urgencia de demostrar impacto.
“La digitalización ya no pertenece solo a las áreas tecnológicas. Cada vez más disciplinas se vuelven computacionales y trabajan con grandes volúmenes de datos”, explicó Restrepo. La creación, las ciencias sociales, la biología, la ingeniería, la agricultura y las artes están incorporando herramientas digitales para observar, modelar, simular y analizar problemas de nuevas maneras.
A esto se suma la aceleración. La inteligencia artificial está cambiando el ritmo de la investigación: ayuda a encontrar patrones, generar hipótesis, diseñar experimentos, analizar datos y conectar información que antes podía tardar años en procesarse. Ese nuevo escenario puede ayudar a enfrentar uno de los obstáculos más cotidianos de los investigadores: la falta de tiempo. Para Restrepo, la IA puede convertirse en una aliada para liberar tiempo, acelerar análisis, organizar información, encontrar patrones y abrir nuevas preguntas. Sin embargo, su uso exige cuidado. “Para investigadores y creadores, la pregunta es qué podemos ceder sin comprometer aquello que nos hizo, en primer lugar, investigadores y creadores”, planteó Restrepo.
También recordó la importancia de conservar prácticas que han sido esenciales para la ciencia: conversar con colegas, cruzar miradas entre disciplinas y dejar espacio para los accidentes científicos. “No olvidemos todos esos descubrimientos que se hicieron por azar, como la penicilina o el velcro”, señaló.
Una advertencia adicional tiene que ver con la diversidad del conocimiento. Si los investigadores usan las mismas herramientas, entrenadas con bases similares y orientadas a producir respuestas parecidas, la ciencia podría perder diversidad de enfoques. La productividad individual puede aumentar, pero la creatividad colectiva puede reducirse.
Por eso, plantea que la relación con la IA debe ser de diálogo permanente. El investigador no puede desaparecer del proceso. Debe revisar, cuestionar, contrastar, volver al sistema real y mantener viva la serendipia: esos encuentros inesperados, cruces entre disciplinas y hallazgos accidentales que han sido esenciales en la historia de la ciencia.
La científica también destacó que la IA ya ha producido avances científicos concretos. Mencionó, por ejemplo, su uso en la identificación de antibióticos frente a bacterias resistentes y en la predicción de estructuras de proteínas, un avance que ha permitido acelerar años de investigación en biología. Sin embargo, subrayó que estos logros solo fueron posibles porque existían datos sólidos, organizados y de calidad.
La ciencia, entonces, no desaparecerá mientras conserve aquello que la hace necesaria: curiosidad, rigor, creatividad, pensamiento crítico y compromiso con el conocimiento. Pero sí tendrá que transformarse. La inteligencia artificial puede ser una aliada poderosa, siempre que las universidades y los investigadores decidan usarla no para reemplazar el pensamiento, sino para ampliarlo.
Reviva la charla: ¿Estamos protagonizando la desaparición de la investigación científica?
Profesores, investigadores y estudiantes asistieron al encuentro sobre los retos actuales de la ciencia y el futuro de la investigación.
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