Participantes
Representante del Consejo Comunitario de las Brisas
Juan Carlos Ararat
Centro de Pensamiento RaizAL
Carlos Alberto Benavides, Carmen Valentina Mora, Laura Maldonado, Juan Ballestas.
Corrección de estilo
Óscar Alberto Chacón. Diagramación Interior: Precolombi EU, David Reyes. Diseño de cubierta: Magda Lorena Morales. Fotografía de cubierta: Valentina Mora.
Producto
Objetivo
El Plan de Buen Vivir de Las Brisas surge como una propuesta comunitaria construida desde el interior del Consejo Comunitario de Las Brisas (Cauca), con el propósito de fortalecer el ejercicio del gobierno propio, defender el territorio y proyectar un horizonte de vida colectivo desde los saberes, prácticas y cosmovisiones afrocampesinas. Esta investigación busca plasmar un modelo de planificación autónoma que responda a las necesidades reales de la comunidad, reconociendo su capacidad organizativa, cultural y política para diseñar su propio futuro. El Plan se convierte así, en una herramienta para la autodeterminación territorial, la dignificación de la vida rural y la interlocución con el Estado desde una posición de exigencia de derechos y reconocimiento.
El objetivo más profundo del proyecto es posicionar el Buen Vivir como alternativa al desarrollo convencional. Para ello, se sistematizaron experiencias históricas de lucha, se documentaron procesos de resistencia cotidiana y se organizaron propuestas de acción en torno a ejes como la educación, la salud, la producción agroecológica, el cuidado del agua, la participación juvenil y el fortalecimiento del liderazgo comunitario. Cada componente del plan refleja un ejercicio consciente de escucha colectiva y deliberación interna, donde el diálogo entre generaciones y la memoria territorial jugaron un papel fundamental.
A través de esta apuesta, la comunidad busca no solo trazar rutas de futuro, sino afirmar su existencia como sujeto político. Además, el proceso de elaboración del Plan se concibió como una oportunidad pedagógica para el fortalecimiento interno del Consejo Comunitario, al tiempo que se proyecta como documento de incidencia política frente a entidades estatales y actores externos. El trabajo conjunto con la Universidad de los Andes, bajo la coordinación de la antropóloga Alhena Caicedo Fernández, permitió visibilizar este ejercicio de planificación desde una perspectiva académica crítica, comprometida con la transformación social y con la descentralización del conocimiento.
Principales hallazgos
El proceso de construcción del Plan de Buen Vivir de Las Brisas permitió visibilizar las múltiples formas en que una comunidad afrocampesina puede organizarse, narrarse y proyectarse desde sus propios términos. A través del diálogo colectivo, la memoria intergeneracional y la acción política situada, el Consejo Comunitario consolidó un ejercicio de planeación que no solo responde a sus necesidades inmediatas, sino que propone alternativas concretas al modelo de desarrollo impuesto. La experiencia dejó aprendizajes profundos sobre la autonomía, la participación real y la potencia transformadora de los saberes comunitarios:
La comunidad de Las Brisas reconoce el Buen Vivir como un horizonte político y espiritual que articula la defensa del territorio, el cuidado de la vida, la identidad cultural y la dignidad colectiva.
El trabajo reveló una estructura organizativa sólida y activa, donde jóvenes, mujeres, mayores y líderes sociales ejercen roles clave en la formulación de propuestas, evidenciando una gobernanza comunitaria en ejercicio.
Durante el proceso se identificaron riesgos graves asociados a la presencia de actores armados, el despojo de tierras y el abandono estatal, pero también se reafirmó la resistencia histórica de la comunidad y su capacidad para hacerle frente desde la organización propia.
Uno de los hallazgos más potentes fue constatar que el conocimiento territorial tiene un valor estratégico y simbólico fundamental para la autonomía y la interlocución con el Estado.
- El resultado más tangible del proceso fue la publicación de un libro completo en 2018, que contiene mapas, fotografías y narrativas construidas por la comunidad, y que hoy funciona como documento guía para el Consejo Comunitario y como herramienta de exigencia política ante instituciones gubernamentales.
Metodología
La construcción del Plan de Buen Vivir de Las Brisas fue el resultado de un proceso participativo, territorial y colectivo que articuló los saberes de la comunidad afrocampesina con el acompañamiento académico, respetando los tiempos, dinámicas y formas de deliberación propias del Consejo Comunitario. Esta metodología se basó en el diálogo horizontal, la memoria viva y la planificación desde el arraigo.
Diagnóstico comunitario participativo: Se realizaron jornadas de conversación con las distintas veredas que conforman el Consejo Comunitario de Las Brisas, donde las familias identificaron sus necesidades, fortalezas, problemáticas y aspiraciones. Esta etapa fue fundamental para construir una visión compartida del territorio.
Trabajo por fases colaborativo: La comunidad se organizó para desarrollar cuatro fases en este trabajo: Construcción de la historia local; ejercicio de georreferenciación, cartografía y etnografía; encuesta de censo del Concejo y cartografía social de presente y futuro; y proceso de construcción del texto final.
En cada espacio participaron jóvenes, adultos y mayores, garantizando una mirada diversa, respetuosa de los saberes ancestrales y las propuestas de las nuevas generaciones.
Sistematización y validación comunitaria: Las propuestas recogidas fueron sistematizadas con el acompañamiento de Alhena Caicedo Fernández y el equipo de la Universidad de los Andes. Cada documento fue devuelto a la comunidad para su revisión, validación y ajustes, asegurando que el contenido reflejara fielmente el pensamiento colectivo.
Producción editorial del Plan: A partir de los insumos comunitarios, se construyó un documento que combina narrativas escritas, fotografías del territorio, mapas, cronologías y testimonios. El libro fue diseñado para ser útil tanto dentro de la comunidad como en escenarios de interlocución con instituciones del Estado y organizaciones aliadas.
Acompañamiento académico: El rol de la Universidad de los Andes fue facilitar los procesos sin imponer formatos externos, acompañando desde la escucha, la sistematización y la edición editorial. Este vínculo respetuoso fue clave para garantizar la autonomía del Consejo Comunitario durante todo el proceso.
Alcance e Impacto de la investigación
El Plan de Buen Vivir de Las Brisas ha tenido un impacto significativo en distintos niveles, consolidándose como una experiencia ejemplar de planeación comunitaria desde una perspectiva afrocampesina. En el ámbito social y político, el documento se ha convertido en una herramienta legítima de interlocución con el Estado, visibilizando las demandas históricas del Consejo Comunitario ante instituciones locales, regionales y nacionales. Su carácter jurídico y colectivo ha fortalecido el reconocimiento del Consejo como sujeto de derechos territoriales, permitiéndole posicionarse con mayor fuerza en escenarios de participación y exigencia de políticas públicas diferenciales.
A nivel cultural, el Plan es una afirmación de identidad, una reivindicación del legado afrodescendiente y una apuesta por el arraigo territorial como fundamento del Buen Vivir. El proceso permitió consolidar una narrativa propia sobre el territorio, anclada en la memoria oral, los saberes ancestrales y las prácticas cotidianas que sostienen la vida rural. Esta dimensión simbólica ha sido clave para renovar el sentido de pertenencia de las nuevas generaciones, quienes participaron activamente en la construcción del Plan desde su voz, su visión y sus propuestas.
El trabajo conjunto con la Universidad de los Andes dio lugar a una publicación rigurosa y accesible, que hoy circula en bibliotecas, aulas y procesos comunitarios. Su edición abierta y gratuita ha permitido que el documento funcione como puente entre mundos: entre la academia y la comunidad, entre la institucionalidad y la organización de base, entre el archivo y la práctica viva. Así, el libro no solo documenta un proceso, sino que inspira otros, descentraliza el conocimiento, y reafirma que las comunidades tienen la capacidad de narrar y planear su futuro desde sus propias raíces.