¿Estamos protagonizando la desaparición de la investigación?
Silvia Restrepo reflexiona en Uniandes sobre el impacto de la Inteligencia Artificial en la investigación, la ética científica y la necesidad de priorizar el factor humano.Inteligencias diversas para una investigación resiliente: los retos de la IA en la ciencia uniandina
¿Estamos protagonizando la desaparición de la investigación científica? Esa fue la pregunta con la que Silvia Restrepo abrió su regreso a Uniandes, la casa que dirigió como vicerrectora de Investigación y Creación durante casi una década y a la que —como dijo la actual vicerrectora, Jimena Hurtado Prieto, al presentarla— nunca se ha ido del todo.
Silvia Restrepo, hoy directora del Boyce Thompson Institute en Cornell, volvió para hablar de un tema que atraviesa a toda la ciencia: qué le está haciendo la Inteligencia Artificial (IA) a la forma en que investigamos, y qué puede hacer Uniandes para que esa transformación juegue a su favor.
Un panorama de recursos que no fluyen
Silvia arrancó con cifras: el dinero para investigación en el mundo no desapareció, pero dejó de fluir por trabas administrativas y políticas. Más de 10.000 doctores en ciencia perdieron su empleo en Estados Unidos por recortes federales; el costo de publicar un artículo pasó de 910 a 2.500 millones de dólares a nivel global; y en América Latina el panorama no es distinto: Argentina invierte hoy apenas 0,14 % de su PIB en ciencia, y Colombia enfrenta una reducción del 54 % en el presupuesto de su ministerio del sector.
Pero aclaró que el problema no es de confianza pública —los estudios muestran que sigue siendo alta—, sino de influencia: "el problema de la ciencia es la pérdida de influencia, no de confianza". Su invitación fue directa: que Uniandes se convierta en un influencer de la investigación, capaz de comunicar con la misma fuerza con la que investiga.
El riesgo de la mente colmena
Sobre la Inteligencia Artificial, Restrepo fue clara: ya no es una herramienta, es un socio, y pronto será todo un ecosistema de la investigación. Usada bien, puede acelerar el descubrimiento —como ocurrió con AlphaFold, la herramienta que permitió predecir la estructura de más de 200 millones de proteínas y le valió un Nobel a sus creadores—. Usada sin criterio, advirtió, puede homogeneizar el pensamiento hasta crear lo que llamó una "mente colmena": una inteligencia colectiva que, en sus palabras, "siempre sigue sugiriendo las mismas cinco ideas".
A ese riesgo se suman otros: la concentración del conocimiento en quienes sí saben usar estas herramientas, lo que algunos estudios llaman "deuda cognitiva" —menor conectividad cerebral y menor sentido de autoría en quienes delegan el pensamiento en la IA— y la pregunta, todavía sin resolver, de quién es el responsable último de lo que produce un algoritmo.
Restrepo trazó un paralelo con la revolución verde: una promesa que multiplicó los rendimientos agrícolas, ganó un Nobel, y terminó por contaminar acuíferos enteros porque optimizó una sola variable —la productividad— y olvidó el sistema completo. "En IA estamos optimizando la velocidad sin considerar los efectos sistémicos", dijo. Su propuesta no es prohibir, sino mitigar: comités independientes, supervisión humana permanente y un ciclo de gobernanza que ella llama de-risking.
Silvia Restrepo, presidenta del Boyce Thompson Institute en Cornell
Foto: Antonio Moreno
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Tres pilares para el camino a seguir
Para Uniandes, planteó tres frentes de trabajo:
- Formación sólida y multidisciplinar. Evitar lo que llamó el "suicidio tecnológico": saltar a la IA sin tener bases firmes en la disciplina propia, sea biología, matemáticas o arte.
- Investigación por retos y serendipia. Reemplazar las convocatorias tradicionales —que, dijo, "desgastan" y dejan frustrado a todo el que no gana— por retos que integren a los investigadores, y sostener espacios físicos de encuentro entre disciplinas, como los makerspaces.
- Ciencia abierta. Adoptar los principios FAIR y CARE de manejo de datos como una forma de compartir conocimiento y compensar la escasez de recursos.
Formar, no reemplazar
En la conversación final con el público, la vicerrectora Jimena Hurtado advirtió sobre una tentación que ya afecta a otras industrias: eliminar los primeros empleos —los entry level jobs— por considerarlos reemplazables con IA, sin notar que sin ellos no habrá investigadores senior en el futuro. Restrepo coincidió: el talento hay que seguir formándolo, "porque si no, no va a haber esas mentes que son críticas".
La charla cerró con una propuesta que Restrepo dejó como posible lema para la Universidad, a la altura de los que ya tienen instituciones como el MIT o Stanford: inteligencias diversas para una investigación resiliente. Resiliente, explicó, porque es justo lo que exige un momento de escasez de recursos y de reactivos: una ciencia capaz de sostenerse en lo que, insistió una y otra vez, sigue siendo el mayor diferenciador de Uniandes frente a la IA — su humanidad.
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