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Paulius Yamin Slotkus, grado 'Summa Cum Laude' 2011-2
Viernes, 19 de agosto de 2011 17:03

 

Paulius Yamin Slotkus se graduó como antropólogo con la distinción Summa Cum Laude de la Facultad de Ciencias Sociales.

Carrera: Antropología.
 Proyecto de grado: Buscando un espacio en la vida cotidiana, Imagine.
Promedio en su pregrado: 4,74
Se graduó de bachiller en: Colegio Helvetia. 

'En cada discusión o debate uno se está jugando su posición en el mundo'

¿Por qué estudiar Antropología?
Esa fue una decisión que no tomé con claridad. Yo no esperaba estudiar antropología, lo que sucedió fue que el camino me fue guiando hacia esta carrera. En el colegio venía de una formación muy fuerte en matemáticas y física, que me gustaban mucho pero que realmente no me apasionaban. Poco a poco me di cuenta de que lo que me movía era el estudio humano, razón por la cual empecé a investigar qué profesión podría interesarme más. En esa búsqueda miré la sociología, la psicología y, como es obvio, la antropología, que fue la que me conquistó, principalmente por su método de investigación. Sin embargo, en ese momento aún no me había decidido, así que tras graduarme me fui seis meses a la Universidad de Oxford a hacer unos cursos libres que me ayudaron a escoger la antropología.

¿Qué lo llevó a escoger a Los Andes como su Universidad?
Su libertad me permitía hacer todo lo que quería.

¿Cuál fue el gran aporte de la Universidad a su futuro como antropólogo?
Todo. Es decir, Los Andes da las herramientas que uno necesita no solo en el aprendizaje formal sino también en la cultura académica. El discutir con argumentos, planificar la acción y demás. Creo que esto es más importante que el contenido de los cursos como tal. Además, la sensibilidad e intuición que uno logra adquirir para su disciplina.

Su proyecto de grado condensa esta cultura académica de la que habla. ¿Qué es 'Imagine'?
'Buscando un espacio en la vida cotidiana, Imagine', que es el nombre completo del proyecto, tiene dos niveles. Uno teórico académico, que trata sobre cómo se escribe en la vida cotidiana desde la antropología y las ciencias sociales. Y el otro, más personal, consiste en volver emocionante el estudio y la adquisición de conocimientos; esto viene de unas teorías que sostienen que en la vida cotidiana lo que prima es el aburrimiento, especialmente en el estudio, y que tratan de subvertir dicha percepción.

En otras palabras, mi tesis propone que uno puede no solo hacer este tipo de cosas con la antropología y sus propias teorías sino que también es aplicable a la vida cotidiana enseñando al sujeto a que no tome como única opción las cosas a las que está acostumbrado. Lo que conduce a un argumento político más amplio: es posible imaginar otras opciones de la realidad que conocemos.

¿Cuál es su interés en la educación?
Las investigaciones sobre la educación básica y media en Colombia dicen que sus dos grandes problemas son la poca pertinencia y lo poco interesante que es esta educación. Al respecto, siento que la Universidad se contagia un poco de esto no tanto en cuanto a lo que ofrece sino en cuanto a que sus alumnos llegan a la academia acostumbrados tras 11 o 12 años de dicho tipo de educación.

Entonces, ¿qué hace diferencia para lograr un promedio alto?
Esto radica en el poder sentir emoción en cada uno de los aspectos de la vida. No es un tema de inteligencia o disciplina, sino de percepción. El secreto radica en descubrir que todo lo que se está aprendiendo es importante para la vida misma y que en cada discusión o debate uno se está jugando su posición en el mundo.

¿Se ve como un maestro?
Es posible, aunque yo me he enfocado más que todo en la metodología de la enseñanza y no tanto en los contenidos. Me veo haciendo algo un poco más amplio, cosa que el trabajo que tengo en este momento me ha ayudado a ver con más claridad.

¿En qué está trabajando?
Trabajo todos estos temas de los que hemos hablado con Antanas Mockus, como su asistente, desde la perspectiva de cómo influenciar a la mayor cantidad de gente a través de políticas públicas de cambio cultural.

¿Cuáles son sus planes para el futuro?
En un par de semanas viajaré a Londres a estudiar una maestría en Estudios Culturales, allí espero obtener un conocimiento más aplicable a la práctica, distinto del que se obtiene en un pregrado, que son más que todo teorías poco practicables. Aunque la verdad me arrepiento un poco de haber escogido la maestría tan pronto ya que tras mi trabajo han cambiado muchos de mis paradigmas.

¿A qué se debe ese arrepentimiento?
Sospecho que en las ciencias sociales y en la antropología especialmente, existe un gran pesimismo sobre lo que es el mundo y sobre lo que se puede llegar a hacer. Por consiguiente, uno solo ha estado bajo la perspectiva de la academia, que es básicamente la de estudiar el mundo sin intentar modificarlo, así que uno no posee las herramientas necesarias para tomar ese tipo de decisiones.

En cambio, cuando uno empieza a trabajar –en mi caso hice práctica en sexto semestre en Visionarios por Colombia– se descubren muchas oportunidades de acción que requieren del uso de herramientas que uno no tiene pero que se pueden adquirir basándose en lo aprendido en la Universidad. Después estuve en una consultoría de los programas de generación de ingresos para los desplazados que me mostró otras situaciones diferentes.

La razón del arrepentimiento radica entonces en que escogí algo muy teórico y poco práctico, sobre todo porque me apuré a hacer mi elección sin antes haber trabajado.

Si tuviese la oportunidad de modificar su elección, ¿qué haría?
Creo que primero trabajaría un poco más e intentaría conocer mejor el “mundo real”, y después sí buscaría hacer una maestría, tal vez en el mismo tema, pero más enfocada hacia la práctica y no hacia la teoría. Mejor dicho, una maestría que me ayude a entender cómo lograr un impacto en lugar de una que analice las consideraciones de dicho impacto.

¿Qué le diría a alguien que no sabe aún qué estudiar?
Que haga un balance entre emociones y razones. La cosa más triste que he escuchado es que muchas personas abandonan sus sueños porque no les generan ganancia. Yo creo que se trata de todo lo contrario, uno debe hacer lo que a uno le apasiona, lo que le encanta, lo que lo enamora.

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